martes, 24 de julio de 2012

Minutos musicales

Ya imagino que, a muchos, lo primero que se les pasa por la cabeza al asociar los conceptos música y África es esto:



Peeeeero no sufran. Afortunadamente, hay artistas africanos que producen música de grandísima calidad y que, al contrario que King África (que es argentino), no provocan ganas de rajarte las venas con un cepillo de dientes usado.

Desde el sudafricano Johnny Clegg a la etíope Meklit Hadero, hay un amplísimo espectro de música contemporánea que se aleja del tópico de los ritmos africanos. Aquí va una recopilación.

Empezar por el senegalés Youssou N'Dour (actual ministro de Cultura de ese país africano) no tiene más explicación que el de ser el primero que conocí -hace ya muchos años, en la emisora española M80- gracias al archifamoso himno contra el racismo Seven seconds, que dio la vuelta al mundo en su interpretación junto a Neneh Cherry.



El apodado Rey del Mbalax tiene un repertorio infinito y además no entiendo la letra de la mitad de sus canciones, puesto que canta en wolof. Pero me quedo con esta versión de Chimes of Crime de Bob Dylan. Pelos de punta.



Por desgracia, me cuentan desde Senegal que ha interrumpido su carrera debido a su actual posición política. Y que el poder y sus ambiciones presidenciales (y, probablemente, una tropa de aduladores) han cambiado la actitud abierta que le hizo ganar la difusión y el reconocimiento mundial.

Antes de abandonar Senegal, tengo que mencionar a Ismael Lo, de quien había escuchado música pero no había puesto nombre hasta muy recientemente. Creo que Tajabone -incluida en Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar- es una de las melodías más hermosas que he escuhado en años.



Pero la primera vez que le escuché, aún sin saber de quién se trataba, fue interpretando Jammu Africa.



A Johnny Clegg (nacido en Inglaterra, de madre zimbabuense y crecido en Sudáfrica) le conocí cuando fui a su país a cubrir el mundial de fútbol, hace ahora algo más de un par de años. Le consideran un zulú blanco... y un ídolo en su tierra, donde Impi es casi un himno.



A Clegg le tengo una especial simpatía, no sé si porque su padrastro era peridiosta o simplemente por el entorno en el que conocí su música, en un lugar perdido de las sudafricanas montañas de Drakensberg.

Pero, en Sudáfrica, Miriam Makeba es un icono aún mayor. Heroína antiapartheid -motivo que la condenó al exilio durante 31 años-, murió en Italia en 2008 tras un concierto de apoyo a Roberto Saviano. La primera vez que leí su nombre fue en El Emperador, de Kapuscinski, en el que el genial reportero polaco rememora cómo Haile Selassie contrató a la artista para una de sus grandes recepciones. La vez primera que escuché su música, no lo recuerdo. Pero sí, hace cosa de un año, la primera vez que mi compañera me hizo asociar su nombre y su cara a la canción que sigue. Pata pata no sale de la cabeza ni a tiros.



Así que, la última vez que fui a Sudáfrica, no pude hacer menos que comprarles un disco de Makeba a mis padres.

No obstante, los buenos de Youssou, Miriam y Johnny son de los grandes clásicos de la música salida del continente. Ahora bien, ¿qué hay de artistas más jóvenes? Bueno, la verdad es que todos los que mencionaré a continuación llevan unos años en la vanguardia musical africana (si es que se puede hablar de algo así, dada la diversidad). Así que no esperen nuevos talentos, sino más bien músicos con raíces en algún rincón de África de los que tienen más proyección.

Quizá la que más sea Nneka, artista nigeriana-alemana a la que tuve la suerte de ver en directo a principio de este año en Nairobi. Una lástima que la acústica del lugar del concierto no acompañara. No se la pierdan.



Aunque Nneka es mucho más conocida por lo que sigue: Heartbeat.



De los sudafricanos BLK JKS (Black Jacks) supe por pirmera vez a través de un reportaje de mi amigo Jesús y luego resultó que -tras años de búsqueda infructuosa de discos suyos- conocería, gracias a mi compañera, a Salym, un periodista colombiano afincado en Johannesburgo, que es colega de la banda. Por él sé que pueden descargar su música en este enlace... o escuchar algunas canciones a continuación.







La vocalista etíope Munit Mesfin y el guitarrista alemán Jörg Pfeil forman Munit y Jörg. Pero casi mejor que se presenten ellos mismos:



Aquí dejo dos de las mencionadas versiones de temas ajenos (una y dos) y a continuación, el único videoclip que he econtrado, Noro Noro:



Etiopía es también el lugar de nacimiento de Meklit Hadero, que no obstante reside en San Francisco. Es la autora de piezas tan delicadas como Walk Up...



... o Leaving Soon.



Sólo por lo que pagamos por la entrada a su concierto en Nairobi, me da la sensación de que, como Nneka, es una tipa conocida.

Kenia es lo que más de cerca me toca. No es que el movimiento cultural (o lo que los occidentales entendemos por eso) sea trepidante por estas latitudes, pero siempre hay excepciones. De los dos intérpretes kenianos de los que hablaré a continuación sé desde el Diani Beach Music Festival 2010. Claro que conocer lo que sea en un fesitval a orillas del Índico entre palmeras y dawas (un cóctel local) siempre cambia la percepción de las cosas...

Eric Wainaina es seguramente el más famoso de los dos. Es una de las puntas de lanza contra la inmensa corrupción que padece el país -de eso hablaremos en otra entrada- y una de las voces más potentes a favor de la regeneración del país africano.

Pero vamos a lo que nos ocupa, que es la música. El año pasado sacó el disco Love+Protest, que suena ahora mismo en mi casa. El título del disco es una descripción perfecta del contenido. Y así se puede sentir desde la primera pista, Revolution Time, que dará paso a canciones como Selina, más tirando al love que al protest. Pero pocas de estas se pueden encontrar en Youtube de momento. Por ahora, os dejo con un tema de un disco anterior, en el que se puede apreciar la influencia de la música benga mezclada con ritmos que podrían sonar más occidentales.



Eric Wainaina (que comparte nombre con un ilustre compatriota) también es el autor del que muchos kenianos consideran himno no oficial del país, Daima, cuya melodía es terriblemente cursi, pero tiene un éxito acojonante con ese mensaje de dedicación por la patria y tal.

Para dejar algo de su último disco, ahí va una colaboración entre Eric y Nneka, interpretando la invitación a ser uno mismo Other people's lives.



La otra keniana de la que hablaba antes es Maia Von Lekow, hija de la leyenda de la música africana oriental Sal Davis... a quien confieso que conocí hace un par de meses en un concierto mano a mano padre-hija y me dejó alucinado por la energía que gasta el yayo en cuestión. Pero estábamos hablando de Maia. Ahí va un aperitivo.



De Maia y de Eric ya hablé hace tiempo y a ambos se les pueden escuchar más canciones en sus respectivas páginas web, enlazadas en sus nombres ahí arriba.

Casi para acabar -y por no enrrollarme mucho más-, vámonos a Somalia, donde nació Keinan Abdi Warsame, más conocido como K'naan. Y más conocido aún por el tema que sigue:



Eeeexacto. Esta fue la canción que prostituyeron entre la FIFA y Coca-Cola para el mundial de fútbol de Sudáfrica en 2010.

Y no puedo terminar un post así sin mentar a la caboverdiana Cesária Évora, fallecida el diciembre pasado, ausente.




Puede que no me crean, pero les juro que es más fácil encontrar los discos de casi todos los artistas mencionados en Madrid que en Nairobi. Menos mal que siempre nos quedará... Internet.

3 comentarios:

Laura dijo...

Enorme! Menudo currazo te has pegado... súper útil, gracias por este regalazo. Lo comparto desde el gato. Abrazos!

Rodri dijo...

Buenisimo Javi! me encanto!!

Anónimo dijo...

Muchas gracias cariño, te quiero un montón. mm.