Recuerdo el hangar que hacía de aeropuerto en Juba. Recuerdo las riadas de gente que llegábamos, entusiasmados en mayor o menor medida, para el referéndum de independencia. Recuerdo el calor asfixiante, los ventiladores estropeados y los mosquitos impertinentes.
Recuerdo que perdí las gafas de sol y pasé sin ellas una semana, y viajando en moto, en el desierto. Porque la que después se convertiría en capital del independiente Sudán del Sur está en medio de una zona desértica, por mucho Nilo que la mime.
Recuerdo que perdí las gafas de sol y pasé sin ellas una semana, y viajando en moto, en el desierto. Porque la que después se convertiría en capital del independiente Sudán del Sur está en medio de una zona desértica, por mucho Nilo que la mime.

