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jueves, 12 de marzo de 2015

Basura comida


Jessica Padilla y su sobrina, seleccionando pagpag en su chabola del Santo Niño, en Tondo (Manila). Foto: Álvaro Barrantes.

Danilo Valdra sobrevive vendiendo lo que tenga a su alcance. La chabola que habita en los arrabales de Manila apenas suma dos metros de lado. Es de madera, chapa y lona. Las calles de su favela, de barro. Cuando llega del mercado y abre la puerta de su hogar, su mujer le espera sentada en la estructura de madera que hace de cama. Tiene la mirada cansada y la pierna derecha amputada por debajo de la rodilla debido a complicaciones de una diabetes que no se puede permitir tratar.

jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Un modelo sostenible?

Escena callejera en la barriada de Tondo, Manila. Fotazo de Nacho Hernández.

Tenemos que sacar del armario la cuestión del crecimiento de la población. Todos tenemos que ser responsables en nuestra vida y tomar decisiones éticas. Cada persona puede marcar diferencias cada día”. La menuda y reputada naturalista Jane Goodall irrumpió en la cumbre del clima de la ONU de hace tres años con poderosas palabras y voz suave. Goodall, mundialmente famosa por su trabajo con chimpancés, relacionó con lógica aplastante el cambio climático con la pérdida de las selvas, y ésta, a su vez, con la tala para lograr alimentos para una población mundial cada vez mayor. “Los bosques y los océanos no dan de sí para satisfacer a 7.000 millones de personas", la secundó en el mismo evento el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cien bebés al día

Maternidad del Hsopital Memorial José Fabella de Manila. Foto: Nacho Hernández.
 
Si la esquizofrenia fuera un lugar, es probable que se tratara del Hospital Memorial José Fabella. Ubicado en Manila, es considerada la maternidad más ajetreada del mundo. Llantos de bebés se trenzan con la estridente megafonía, docenas de enfermeras que no paran de circular y un calor asfixiante y húmedo apenas atenuado por unos ventiladores donados por una escuela china de la capital filipina. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reprimiendo las ganas de un baño

Esperaba un nuevo pasaporte para volver de Uganda a Kenia y me encontré, al improviso, con unos cuantos días de regalo en el país vecino. Estaba en una casa de prestado, a media hora en moto de Kampala.

En los ratos muertos en aquella casa de Munyonyo, cuando mis anfitriones se encontraban ocupados y zanjaba el trabajo del día, no me quedaba mucho por hacer. Por eso, en ocasiones, salía de la casa y caminaba por un camino vecino hasta el final. Porque allí estaba el lago. El lago. El Lago Victoria.

Vista del Lago Victoria en Munyonyo que viene al pelo: "Chapuzones por tu cuenta y riesgo". Cortesía de Google Imágenes

No recuerdo de dónde me vino la manía (una más de las incontables que tengo) de tocar las cosas, no conformándome con verlas. El primer recuerdo que me viene ahora a la cabeza data de hace una década, cuando, en la Acrópolis de Atenas, me dio por manosear los cortes del mármol que las tantas veces recompuestas columnas del conjunto monumental dejaban entrever.

Frente al Lago Victoria, unos años después, me sucedió lo mismo. Aunque fuera, tenía que tocar el agua. Porque no me podía bañar.

domingo, 5 de junio de 2011

Un extraño aniversario

Hoy se cumplen 30 años de la primera detección de un caso de sida.

La enfermedad (a pesar de que no haya un consenso total sobre su origen africano -el virus de inmunodeficiencia de los simios se habría transmitido a los humanos en África occidental a finales del XIX o principios del XX-) siempre se asocia con África. En parte con razón, ya que más de dos tercios de los infectados por el VIH del mundo se concentran en la región subsahariana del continente.


Aquí dejo un par de piezas que hemos sacado sobre la situación general de la enfermedad en el África subsahariana y en el sur de África en particular, la zona con la tasa de infectados más alta del mundo.

jueves, 31 de marzo de 2011

(Algunas) Cosas (tristes) de aquí

Este año se cumplen treinta desde la detección del primer caso de sida en el mundo, el 5 de junio de 1981. Entre el 8 y el 10 de ese mes se celebrará en Nueva York una reunión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU para tratar sobre el tema.

De momento, su secreatrio general, Ban Ki-moon, ha presentado hoy en Nairobi un informe elaborado por ONUSIDA. El número de nuevos infectados parece que se va reduciendo, el acceso a antiretrovirales se expande, pero las cifras, igualmente, son impresionantes. El África subsahariana es el triste campeón de los seropositivos. No hay más que ver el recuadro azul de la portada de la web:

Todo esto pasa mientras Kenia espera recibir 73 millones de preservativos para seguir combatiendo la enfermedad. Y pensar que de todos esos condones puede que no use ni uno...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Moses, Laura y la ética periodística

No imaginaba que me fuera a pasar tan pronto. El otro día elogié la entrada de Laura Casielles en su blog en la que se debatía en una multidud de opciones a la hora de redactar una crónica. Le comenté que me habían gustado sus reflexiones, y que casi me gustó aún más el resultado final. Ella me respondió que algún día seguro que me tocaba alguna de esas deliberaciones por estos lares. Y ese día fue ayer.


El señor de la foto se llama Moses Okoth y tiene un dispensario ecográfico. Trabaja como voluntario en un barrio chabolista llamado Korogocho, que significa "basura" en kikuyu, la lengua de la etnia mayoritaria de Kenia. "Yo sólo trabajo aquí unas horas al día; no me quiero imaginar la gente que viva en la zona", me comenta sobre la denominación del suburbio. El nombre del lugar lo dice todo.

Así que ahí estábamos, a las afueras de una barriada de las peores de la ciudad, en la clínica-ONG de un tipo que no cobra un duro por realizar ecografías a precios ridículos a embarazadas sin recursos. Moses perdió un hijo por un mal diagnótico prenatal y ahora trata de que nadie más pase por ese trago.

Las alternativas fáciles para hacer el tema, y más teniendo declaraciones jugosas, eran enfocarlo en plan sensacionalista-lagrimero o centrarlo en lo cándidos que son estos negritos subdesarrollados que se quedan a rayas cuando saben el sexo del bebé antes de que nazca, como si fuera un milagro, en plan 'Los dioses deben estar locos'. Sin embargo, creo que la historia merecía algo más.

Gracias, Laura.