Mostrando entradas con la etiqueta Gabón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gabón. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de septiembre de 2013

África oriental, año III

Tres años ya desde que aterricé aquí. Quizá este haya sido el año más flojo, el menos emocionante, en el que menos he viajado, pero que aun así ha dejado grandes momentos. Aquí recopilo algunos de ellos.

...como una visitilla a la mezquita Kongo y sus gigantescos baobabs, en la costa sur de Kenia


viernes, 5 de julio de 2013

Amor a tercera vista con De Klerk

Hablaba en la entrada anterior de una breve estancia gabonesa para un foro. Cuando, semanas antes, llegó por correo electrónico la invitación del evento y vi los ponentes, me quedé atascado en uno: Frederik de Klerk. El último presidente del régimen de segregación racial sudafricano del "apartheid" y una de las figuras clave para su desmantelamiento fue, por esta razón, Premio Nobel de la Paz en 1993, compartido con Nelson Mandela.

Esta es la historia de cómo no conseguí una entrevista con De Klerk. Pero también la constatación de que, como decía mi amigo Iñigo, folla más el burro por insistente que por guapo.

domingo, 30 de junio de 2013

Un rato en Libreville

La profesión regala, a veces, momentos divertidísimos. En África, además, tiene una cierta vertiente absurda que resulta irresistible. Ejemplo: ¿Quiere usted venir a Gabón a gastos pagados a cubrir... el Foro Nueva York África? Uno, sin saber muy bien de qué va la gaita esa, acepta casi sin pensárselo. ¿Qué puede haber de malo en un foro raruno al que van Boris Becker, Alek Wek y Cherie Blair? Y, poco después, hállome allí, viendo ponerse en sol en el Atlántico.

Luego, pasada la emoción de salir de la oficina en Nairobi, empieza el reconcomío de que un presidente corrupto te esté pagando un viaje con dinero que debería invertir en sus súbditos compatriotas. Como cuando lo hace una ONG para que les des publicidad, que podrían estar invirtiendo mejor esa pasta. Pero esa es sólo una más de las eñemil contradicciones con las que se uno se encuentra en un lugar tan desigual. En fin.

A lo que iba: era mi primera vez no sólo en África central, sino también en la francófona. Pero África, aun lejos de ser un país, tiene un sastre que aplica cortes similares en varias partes del continente y uno, aunque tirando a lerdo, empieza a conocer los diseños a la moda.