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viernes, 13 de febrero de 2015

01:05:12. Una carrera de fondo




Tras muchos meses de trabajo, mucha ilusión y mucho esfuerzo derrochado, tras muchas alegrías y algún que otro disgusto, este sábado 14 de febrero se presenta en Barcelona el documental 01:05:12. Una carrera de fondo, realizado junto al compañero y amigo Rubén San Bruno.

Será en la Librería Altaïr a las doce del mediodía. La proyección es un día antes de la Mitja Maratò de Barcelona, por lo que no es descartable que alguna de las ilustres participantes estén presentes.

¿Te lo vas a perder?

viernes, 2 de mayo de 2014

Maratón a la igualdad



Una hora, seis minutos y treinta y seis segundos. “Creo que ese fue el momento en el que las cosas empezaron a cambiar”, aventura Gabriele Nicola, entrenador de, entre otras, la fondista keniana Mary Keitany. Una hora, seis minutos y treinta y seis segundos fue lo que necesitó Keitany para cruzar la meta en primer lugar en los mundiales de media maratón de 2009. Lo que nadie preveía entonces eran las consecuencias que el récord del torneo desencadenaría. Una hora, seis minutos y treinta y seis segundos fue, en definitiva, el tiempo que tardaron las mujeres de la meca del atletismo keniano, la localidad occidental de Iten, en pasar de ser consideradas propiedad del marido a respetable fuente de ingresos. Bueno, o casi.

domingo, 28 de abril de 2013

Niños

- "¿Te puedo preguntar algo?", me dijo, entre tímido y curioso Mohammed Ahmed, un conductor de tuk-tuk yemení afincado en Mombasa desde hace más de veinte años.

- "Claro", contesté, impaciente por ver la salida del buen hombre.

- "¿Por que los europeos tenéis tan pocos hijos?", dijo girando la cabeza, mientras conducía por la hermosa calle Mama Ngina, que mira al Océano Índico.

Como es la enésima vez que respondo a la pregunta, sólo tuve que darle mentalmente al play y soltar el rollo:

- "Pues verás, en mi país, hace décadas, la sociedad no era tan distinta a la de aquí. Tanto mi padre como mi madre, por ejemplo, tienen cuatro hermanos, nacieron en zonas rurales y emigraron a distintas ciudades a buscarse la vida. De niños, tenían que trabajar, bien en el campo sin tener casi tiempo para ir a la escuela [en el caso de la modestísima familia de mi madre] o bien en la tienda y la huerta después del colegio [en el caso de la mínimamente más pudiente familia de mi padre]. Eran pobres, necesitaban mano de obra y los hijos contribuían activamente a la supervivencia familiar. Ahora, en Europa, los padres tienen un sueldo suficiente para mantener a la familia entera. Además, es obligatorio que los niños vayan a la escuela. Si no llevas a tus hijos al colegio, el Estado te puede penalizar".

Mohammed suelta una carcajada y se gira de nuevo hacia mí, con una sonrisa que me parece de incredulidad.

- "En serio, te pueden amonestar por eso" -continúo-. "Aquí, apenas los niños pueden caminar, les dais una ramita y los mandáis a cuidar el ganado. Y casi desde que nacen son productivos. En Europa, tener hijos resulta carísimo, porque la ropa, los libros, la comida... no son baratos. Y además, mínimo hasta que terminan la educación obligatoria, a los 16 años, no trabajan, no producen".

La del trabajo infantil es una cuestión recurrente en las conversaciones africanas entre blancos bienintencionados. Pero, como todo, conviene ponerlo en contexto. Y aquí va mi intento.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reprimiendo las ganas de un baño

Esperaba un nuevo pasaporte para volver de Uganda a Kenia y me encontré, al improviso, con unos cuantos días de regalo en el país vecino. Estaba en una casa de prestado, a media hora en moto de Kampala.

En los ratos muertos en aquella casa de Munyonyo, cuando mis anfitriones se encontraban ocupados y zanjaba el trabajo del día, no me quedaba mucho por hacer. Por eso, en ocasiones, salía de la casa y caminaba por un camino vecino hasta el final. Porque allí estaba el lago. El lago. El Lago Victoria.

Vista del Lago Victoria en Munyonyo que viene al pelo: "Chapuzones por tu cuenta y riesgo". Cortesía de Google Imágenes

No recuerdo de dónde me vino la manía (una más de las incontables que tengo) de tocar las cosas, no conformándome con verlas. El primer recuerdo que me viene ahora a la cabeza data de hace una década, cuando, en la Acrópolis de Atenas, me dio por manosear los cortes del mármol que las tantas veces recompuestas columnas del conjunto monumental dejaban entrever.

Frente al Lago Victoria, unos años después, me sucedió lo mismo. Aunque fuera, tenía que tocar el agua. Porque no me podía bañar.

viernes, 5 de octubre de 2012

Este de África, año dos

Con todo el rollo de Somalia encima, se me había pasado celebrar por acá el segundo aniversario de este blog y, por tanto, los dos años desde que aterricé en Nairobi. Esta vez no habrá cambios de diseño porque los bidujitos que nos apañaron los pequeños monstruos nos quedan que ni pintaos. Pero sí habrá tiempo para repasar lo que ha sucedido por aquí en un año, que no ha sido poco:

No es un recuerdo agradable, pero sí que será difícil de borrar. Fue la primera vez que me topé con muertos, totalmente a traición. Más de cien personas calcinadas mientras robaban combustible de un oleoducto con fugas en una barriada chabolista de Nairobi...


domingo, 4 de marzo de 2012

El maravilloso mundo del LAPSSET

Lo anunció The East African hace unas semanas y el viernes se colocó la primera piedra. El controvertido y largamente anunciado proyecto LAPSSET (acrónimo en inglés para Puerto de LAmu - Sudán del Sur - ETiopía) se ha puesto en marcha a pesar de todos los potenciales pesares.

"Este día pasará a la historia", dijo ayer el presidente de Kenia, Mwai Kibaki, durante la ceremonia de inauguración de las obras del futuro puerto comercial keniano de Lamu (sureste).

No sé si da para mear tan alto, pero algo de razón puede que lleve el gordo de Kibaki. Porque este ambicioso macroproyecto de infraestructuras es, entre otras cosas, un puñetazo sobre (el mantel de cuadros rojiblancos) de la mesa de la geopolítica. Recurriré a un mapa de la BBC (que en materia infográfica son especialmente apañaos) para evitarme muchas explicaciones. Es domingo y tampoco me voy a poner aquí a hacer un análisis sesudo. Entre otras cosas, porque no me da.


lunes, 23 de enero de 2012

China en África (3)

El nepotismo jamás pasa de moda, y menos en una república bananera como ésta. Mi amigo Heri Araújo -Barcelona, 1983; corresponsal en Pekín de para diversos medios desde febrero de 2007- ha publicado un libro: La silenciosa conquista china (Crítica, 2011). El también corresponsal chino Juan Pablo Cardenal (de El Economista) y el fotógrafo Luis de las Alas son los otros autores de la obra, para la que contaron con la inestimable ayuda de un fixer chino. El texto, que versa sobre las relaciones que está construyendo China con el mundo en desarrollo, está teniendo muy buena acogida: van por la cuarta edición en castellano y pronto habrá también versión en inglés, mandarín, neerlandés, francés y polaco. También hay edición para eBook. Foreign Policy lo menciona como uno de los 25 libros (de 2011) necesarios para entender las relaciones internacionales.


Así que, como ya he hecho los deberes y me lo he leído, como tengo pasado chino, y me interesa lo que el Imperio del Centro trama en África (véanse este y este post sobre el tema), he engañado a Heri -el apuesto joven de la foto que parece que anuncia corbatas- para que me cuente lo vivido en este continente. Quizá algunas preguntas sean demasiado generales, pero es que el tema es inabarcable. Y muy interesante, como leerán. Este es el resultado de hora y media al skype entre Pekín y Nairobi.

* Los textos entre corchetes son acotaciones mías.


Para este proyecto realizásteis unas 500 entrevistas en 25 países en vías de desarrollo, ¿cuáles son los que visitaste en África durante vuestra investigación?

Bueno, no es un libro sobre China y África, así que optamos por los países en los que había no sólo más impacto chino, sino también... [le llaman por teléfono unos amigos que vienen de visita y Heri se pone a explicarle en chino al taxista la dirección de su casa. Me dice que lo ha pillado, pero en ese país uno nunca puede estar seguro de que la comunicación intercultural sea perfecta. Aunque, efectivamente, los amigos llegan a su casa al rato] ... intentamos escoger países africanos donde estuvieran pasando cosas distintas.

Fuimos a Sudán, país enfrentado con occidente. Está muy bien la batalla geopolítica que se viene librando desde finales de los 90 y cómo el vacío -una vez más- de occidente en un país, cuando China está ahí, no importa. Sudán ha crecido porque China ha financiado y ha puesto la infraestructura. Son copropietarios del principal oleoducto. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Ras



El Hotel Ras ("príncipe") de Adis Abeba tiene su historia. Aquí se alojaron Tito y Mandela cuando les iban mal las cosas en sus respectivos países. Y aquí se quedó en alguna visita a la capital etíope Kapuscinski, como él mismo relata en El Emperador. No soy especialmente mitómano, pero me apetecía ver la pinta que tenía el lugar. Bastante buena, por cierto.



viernes, 2 de diciembre de 2011

Axumlandia

En Axum, en el norte de Etiopía, casi en la frontera con Eritrea, hay un universo entero del que jamás había oído hablar hasta que puse rumbo a esta localidad. Allí se hallan las raíces de la Etiopía contemporánea. En esta ciudad -desconocida para el grueso de los farenji, orgullo de los etíopes- hubo un imperio que para algunos fue de los más avanzados de su época y una de las potencias comerciales entre los siglos I y VII después de Cristo, gracias al entonces importante puerto de Adulis. Abarcaba el norte del país, Eritrea y se extendía incluso al otro lado del mar Rojo, por la actual Yemen.


martes, 29 de noviembre de 2011

Axum y el Arca Perdida

El Arca de la Alianza, el cofre en el que Moisés recibió de dios los Diez Mandamientos en el monte Sinaí. De valor incalculable y poderes inimaginables. Tan sólo una persona, el guardián de Santa María de Sion, en la localidad septentrional etíope de Axum, puede verla. Y de cómo el resto de los mortales tienen que pagan cosa de 8 euros para entrar en un recinto piojoso y hacer como que se creen que el artefacto se encuentra en este edificio.


Etiopía, donde algunos dicen que se localizó el Reino de Saba, reclama para sí ser el hogar de la preciada reliquia.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Un safari alternativo

Ni leones, ni jirafas, ni ñúes, ni sabana. Las Montañas de Simiens -en el noroeste de Etiopía- esconden una gran variedad de fauna y flora endémica.

Como el lobo etíope, al que vi sólo en este cartel...

jueves, 24 de noviembre de 2011

La Comunidad del Anillo

No es necesaria una imaginación prodigiosa para asociar Etiopía con el universo que John Ronal Reuel Tolkien fabricó en la Tierra Media de El Señor de los Anillos. Gondar y sus castillos recuerdan sin esfuerzo al Gondor del filme (aún no me he leído el libro, confieso), Roha -el antiguo nombre de Lalibela- bien podría pasar por Rohan y el alfabeto ahmárico, sin un exceso de fantasía, trae a la mente las escrituras élficas. No me extrañaría (aunque lo desconozco por completo) que Tolkien hubiera pisado el país de Gebreselassie.

En tales pajas mentales me hallaba inmerso cuando me encaminé a las montañas de Simiens, en el noroeste etíope. Mi intención era pasar tres noches en sus cumbres, más de 3.000 metros por encima del nivel de un mar que no baña Etiopía por costado alguno.

Harto embarazoso resulta decir que, a tal propósito, un montañero cualquiera (bueno, en mi caso, dejémoslo en aficionado a la naturaleza) ha de contratar los servicios de un guía, un guardia armado, un cocinero y de un transportista con su mula, además de un conductor. La sensación burguesa de viajar con comparsa no deja de ser desagradable para un pelagatos del tamaño de un humilde servidor. Ante la imposibilidad de viajar solo (las normas del parque regulan la contratación de guía y scout) y de portar mi equipaje en los sinuosos senderos de las Simiens, no quedóme más remedio que, agencia local de viajes mediante, juntar a cinco gentilhombres y una mula y formar una peculiar camarilla, que bien podría ser la del anillo de ojalata.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Gondar

Lo llaman la Camelot africana. Y no yerran. Gondar fue uno de los puntos más sorprendentes del periplo por Etiopía.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Cuando Italia ocupó Abisinia

"Verás, Míster Javi" - me dijo Yohannes. "Llegar al restaurante de las Cuatro Hermanas es muy sencillo. No está lejos. Gira a la derecha allí, en el edificio italiano, y sube las escaleras".

Sucedió en Gondar, en el noroeste de Etiopía. Y el edificio del que hablaba Yohannes -más bien, los edificios- era este:

 Arquitectura art decó en primer plano, con un edificio de estructura típicamente fascista asomando al fondo

Es 1936 y la Italia de Mussolini acaba de invadir Etiopía...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Las fuentes del Nilo Azul

Puede parecer contradictorio que, tras meter un palo considerable a la historia occidental de la exploración en África, me ponga ahora a narrar las venturas y desventuras de los descubridores de las fuentes del Nilo Azul. Pero el asunto no va por ahí.

El primer europeo en verlas parece ser que fue el jesuita español Pedro Páez Jaramillo, de quien me habló por primera vez Manuel, un amigo periodista residente en Adis Abeba, durante los días que pasé por allá. Quien quiera leer algo más sobre Páez, puede hacerlo aquí. No obstante, se le suele atribuir este descubrimiento al escocés James Bruce.

Y una vez superada la sección de provincianismos, podemos entrar en materia.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Misa en Lalibela

Lalibela. Domingo. Seis de una fría mañana de octubre. Los fieles se cubren con un gabi blanco. Quienes lleguen con la misa iniciada, deberán permanecer fuera del tempo. El momento es mágico.


domingo, 13 de noviembre de 2011

El camino del sábado

Hace apenas unas semanas que ha terminado la estación de lluvias en Etiopía. El centro del país "es un altiplano enorme y vasto -escribía Kapuscinski en Ébano-, cortado por numerosos barrancos y valles [...] Aquí y allá, sobresalen una unas montañas de más de tres mil metros de altura que, a pesar de ello, no recuerdan en absoluto a los nevados y rocosos Alpes, Andes o Cárpatos. [...] Son unas montañas de piedra erosionada por el viento [...] y sus cimas aparecen tan planas y lisas que podrían servir de aeropuertos naturales". Así que la pista de Lalibela se antoja casi innecesaria. En una terminal de juguete, espera Tadessa, empleado del hotel en el que nos hospedaremos y que, en unas horas, se convertirá en nuestro guía. Pero eso aún no lo sabemos ni él ni nosotros.

El camino a Lalibela es, casi en la totalidad, cuesta arriba. La furgoneta azul en la que viajamos los blancos pasa veloz junto a los rebaños dirigidos por unos diminutos pastores que, en el mejor de los casos, suman siete años. De vez en cuando, el conductor toca el claxon. Es que algún burro, o una cabra, o una vaca jorobada ha decidido que no podemos pasar y corta la estrecha carretera que compartimos humanos, vehículos y ganado. Entonces, uno de los niños-pastores se aproximará corriendo para darle un varazo al animal y sacarlo del camino. Y para decirnos "hello!" desde su minúsucula estatura, que apenas sí logra asomar la cabeza a la altura de nuestras ventanillas.

sábado, 12 de noviembre de 2011

En casa de los caraquemadas

Cuenta la leyenda (y -para qué engañarnos- mi guía de viajes) que fue Cus (o Etíope), bisnieto de Noé, el fundador de Etiopía. Pues Cus es el nombre hebreo para referirse al país.

Etiopía. Del griego Aethiopis. Traducción que los museos del país adoptan como la tierra de los caraquemadas.

Acabo de volver de pasar dos semanas de vacaciones por allí. Por esta razón, porque estoy casi totalmente desconectado de la actualidad africana, porque en pocos días me vuelvo a marchar, y porque no tengo nada mejor que contar por aquí y había dejado este espacio abandonado durante esta ausencia, he pensado comenzar una serie de entradas sobre lo que por allá vi.

He leído algunos libros sobre el país, no he pasado más que quince días allí y he hablado con varias personas. Así que, como dice mi amigo Juanma, me dejaré llevar por el candor de las primeras impresiones, aun consciente de que, si pasara por allí quince días más, muchos de estos apuntes cambiarían de forma.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La suma de los catetos

Todo empezó con una anécdota que me contó una compañera hace años. Una conversación entre un fulano del Ministerio español de Asuntos Exteriores y otro (u otra, no lo sé) del Consulado de España en Hong Kong. Lo que se le filtró a mi amiga, corresponsal en la región, fueron las palabras del funcionario que estaba en Madrid, quien dijo algo así como: "Japón... Hong Kong... Si en el fondo es un asunto de pronunciación".

Punto A: Japón / Punto B: Hong Kong. Unos miles de kilómetros de por medio...


viernes, 19 de agosto de 2011

Mientras tanto, en el Cuerno de África...

Llevaba yo unos días dándole vueltas a cómo volver a contar algo de la hambruna en el Cuerno de África. Como ahora Susan (tidad) está en Ejpaña, el tema ha pasado a un segundo plano. En breve, veremos cómo pasa a tercer y cuarto plano hasta que la gente se olvide. Y porque no hay otro Madrid-Barça el sábado, que si no la gente ya ni sabría que hay algo que se llama Somalia.

No me he matado a buscar, pero no he visto en el discurso de ayer de Benedicto XVI referencia alguna a la hambruna. Dijo hace unos días que rezaría por las víctimas, lo que a mis ojos de laicista de patas de cabra, tridente, rabo en punta y cuernos equivale a que yo diga "me echaré una siesta por ellos". Seamos serios: a la gente afectada le cambia exactamente lo mismo. Y luego uno se entera de cosas de estas, y asín que nos va.

En fin, que tampoco voy a descubrir el mundo si digo que esto de la hambruna tiene más frentes que la Alemania nazi en sus últimos días. Vayamos, pues, por partes.