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jueves, 17 de octubre de 2013

Kibera International Airport

A las siete y diecinueve del 7 de agosto, entró a mi móvil el siguiente mensaje: Fire reported at JKIA International Airport. Media reports indicate to avoid area. Expect possible delays in flights.

Me lo había reenviado Lucía, una amiga asturiana con quien, junto a su marido y su hijo, volaba hacia Madrid al día siguiente para disfrutar de unas no-sé-si-merecidas-pero-desde-luego-necesarias vacaciones. El mensaje posterior fue un emoticono con cara de mecagonsusmuertos, seguido de uno que nos alertaba de que se habían suspendido todos los vuelos.

Las imágenes que llegaban desde el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta (JKIA) eran tal que así:


¿A alguien se le ocurre un modo mejor de empezar las vacaciones?

domingo, 30 de junio de 2013

Un rato en Libreville

La profesión regala, a veces, momentos divertidísimos. En África, además, tiene una cierta vertiente absurda que resulta irresistible. Ejemplo: ¿Quiere usted venir a Gabón a gastos pagados a cubrir... el Foro Nueva York África? Uno, sin saber muy bien de qué va la gaita esa, acepta casi sin pensárselo. ¿Qué puede haber de malo en un foro raruno al que van Boris Becker, Alek Wek y Cherie Blair? Y, poco después, hállome allí, viendo ponerse en sol en el Atlántico.

Luego, pasada la emoción de salir de la oficina en Nairobi, empieza el reconcomío de que un presidente corrupto te esté pagando un viaje con dinero que debería invertir en sus súbditos compatriotas. Como cuando lo hace una ONG para que les des publicidad, que podrían estar invirtiendo mejor esa pasta. Pero esa es sólo una más de las eñemil contradicciones con las que se uno se encuentra en un lugar tan desigual. En fin.

A lo que iba: era mi primera vez no sólo en África central, sino también en la francófona. Pero África, aun lejos de ser un país, tiene un sastre que aplica cortes similares en varias partes del continente y uno, aunque tirando a lerdo, empieza a conocer los diseños a la moda.

viernes, 25 de enero de 2013

Unas plumas sobre la puerta

La primera vez ni siquiera fue un robo en sí, sino más bien un olvido tonto. Dejé la faltriquera -como acostumbraba, hasta entonces- bajo la almohada de la habitación del hotelucho en el que me hospedé en mi primera vez en Kampala. Al día siguiente debía amanecer temprano para una entrevista y, como siempre he sido de muy mal madrugar, las legañas y el retrete me eclipsaron el recuerdo de mi riñonera.

Balance de pérdidas: un pasaporte, 150 dólares y unos 100 euros en chelines ugandeses. El resultado fueron diez días en Uganda mientras tramitaba un nuevo documento para salir del país y una buena hostia económica, justo cuando empezaba a ahorrar un poco. Por supuesto, en el hotel nadie sabía nada.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Comprar un camello

Lleva un bastón apoyando en un hombro y cubre sus piernas con una colorida manta de cuadros blaugranas. Sus orejas están perforadas; sus dientes, hechos un asco. Sus treinta y ocho años equivalen a unos sesenta de los nuestros. El sol, en esta zona casi desértica del norte de Kenia, aplatana. Lemaya Liobor, comerciante de la tribu rendille, ha caminado tres días desde Ngurnit para llegar al mercado de ganado de Merille -donde se venden cabras, vacas y camellos-, y puede que se vuelva sin haber cerrado una sola venta.


"Vengo a pie, pero vuelvo en coche", aclara. Todo apunta a que la vuelta, aun motorizada, será con las manos vacías: el mercado está a punto de cerrar y no ha logrado acordar un buen precio para desprenderse de ninguno de sus camellos.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lo clásico

- Vaya, tenéis un aeropuerto muy nuevo...
- ¡Qué va! ¡Es viejo!
- ¿Ah, sí? -pregunto, sorprendido, mientras miro de nuevo el moderno edificio- ¿Cuándo lo construyeron?
- En 2003. Así que tiene casi... ¡diez años!

Hablé una vez de la elasticidad del tiempo y de la distinta concepción que por esta zona se tiene. Es un tema manido a más no poder, pero hay otro relacionado, quizá menos recurrente y que me resulta chocante: lo clásico y lo antiguo. Así pues, esa conversación con un taxista de Eldoret no debería resultar sorprendente.

martes, 23 de octubre de 2012

Esta parcela no está en venta

"I had a house in Africa at the foot of Yaya Centre".

Karen Blixen de Triana


La casa era espectacular. Tenía un jardín inmenso que desembocaba, al otro lado de la valla, en un bosque. Y había una piscina y un cobertizo en el que alguna vez hicimos una barbacoa. El sitio era tranquilo y silencioso, y uno podría haber pasado horas y días sentado en aquel jardín, leyendo, bebiendo, hablando. O, simplemente, mirándolo y respirando bien hondo.
Al poco de llegar yo a Nairobi, mi amiga tuvo que irse de allí. Los dueños habían decidido usar el terreno de esa bonita casa colonial para construir un impersonal (pero mucho más rentable) bloque de pisos.

Bienvenidos al maravilloso mundo de la burbuja inmobiliaria de Nairobi.

viernes, 5 de octubre de 2012

Este de África, año dos

Con todo el rollo de Somalia encima, se me había pasado celebrar por acá el segundo aniversario de este blog y, por tanto, los dos años desde que aterricé en Nairobi. Esta vez no habrá cambios de diseño porque los bidujitos que nos apañaron los pequeños monstruos nos quedan que ni pintaos. Pero sí habrá tiempo para repasar lo que ha sucedido por aquí en un año, que no ha sido poco:

No es un recuerdo agradable, pero sí que será difícil de borrar. Fue la primera vez que me topé con muertos, totalmente a traición. Más de cien personas calcinadas mientras robaban combustible de un oleoducto con fugas en una barriada chabolista de Nairobi...