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sábado, 23 de marzo de 2013

Los ladrones de rastas, el mentiroso y el cojo

Meses ha de la última entrada recopilatoria de la actualidad africana más absurda. Por eso la actual viene cargadita, con un apartado específico de tontunas electorales kenianas, además del caso más mediático y amarillista de cuantos se recuerdan.

Pero empecemos con un clásico:

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, asegura que los perros son cosa de blancos y que, incluso si te alisas el pelo, jamás serás blanco (en inglés).
La primera noticia, ilustrada con Zuma vestido con hábito tradicional... ¿zulú? arremete contras las costumbres de las nuevas generaciones de africanos que se clarean la piel y se alisan el pelo para parecer blancos, mientras que minusvaloran su propia cultura. Y que qué es eso de gastar dinero para dar de comer a un chucho y llevarlo al veterinario y tal. Eso también es de blancos. Excepto por la distinción racial, creo que en lo demás hasta estoy de acuerdo. Pero que lo diga el jefe de Estado de un país con una tensa historia de las relaciones raciales...

jueves, 17 de enero de 2013

Kony 2013

Vale, ha costado unos meses pero ya hemos llegado al final de 2012, e incluso a 2013. Como el maldito mundo de internet y los móviles nos está dejando el cerebro como un cacahuete -de los de miel, eso sí- con tanta inmediatez y tanta mierda (que sabría diferenciar si hubiera estudiado psicología, o publicidad o algo útil, y no periodismo), puede que sólo recuerdes levemente la campaña de Invisible Children para hacer famoso y capturar a Joseph Kony el pasado año.

El vídeo este, vamos.





Pues bien, es 17 de enero de 2013 y aquí estamos tú y yo, y Kony seguramente estará pelándosela en la selva en África central. Desde luego, no se tienen noticias de que haya sido detenido, castrado, encarcelado o condenado a muerte (por kiki).

Tanto revuelo con la campaña de marras -ya ven- para nada.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reprimiendo las ganas de un baño

Esperaba un nuevo pasaporte para volver de Uganda a Kenia y me encontré, al improviso, con unos cuantos días de regalo en el país vecino. Estaba en una casa de prestado, a media hora en moto de Kampala.

En los ratos muertos en aquella casa de Munyonyo, cuando mis anfitriones se encontraban ocupados y zanjaba el trabajo del día, no me quedaba mucho por hacer. Por eso, en ocasiones, salía de la casa y caminaba por un camino vecino hasta el final. Porque allí estaba el lago. El lago. El Lago Victoria.

Vista del Lago Victoria en Munyonyo que viene al pelo: "Chapuzones por tu cuenta y riesgo". Cortesía de Google Imágenes

No recuerdo de dónde me vino la manía (una más de las incontables que tengo) de tocar las cosas, no conformándome con verlas. El primer recuerdo que me viene ahora a la cabeza data de hace una década, cuando, en la Acrópolis de Atenas, me dio por manosear los cortes del mármol que las tantas veces recompuestas columnas del conjunto monumental dejaban entrever.

Frente al Lago Victoria, unos años después, me sucedió lo mismo. Aunque fuera, tenía que tocar el agua. Porque no me podía bañar.

martes, 9 de octubre de 2012

La peluca, esa amenaza medioambiental

Meses han pasado desde la última edición de este estupidiario, pero ha valido la pena. ¿Cómo que no? Pasen y lean la última recopilación de noticias tontas desde África.


El hombre que susurraba a los matatus.
El tipo de la foto es Olivier Nizeyimana, un burundés afincado en Ruanda que tardaba la vida en llegar en autobús a la universidad. Así que, cuando se graduó, decidió montar un negociete de transportes puntuales... en África. ¡Y funcionó!
"La gente aprende de los problemas. A veces, en los negocios, un problema puede ser una oportunidad", dice.
Todo un desafío, ya que los autobuses africanos no suelen salir hasta que no están llenos.
"La primera vez llevé sólo dos pasajeros. La segunda vez, uno [para un viaje de dos horas y media]. Tras una semana, la media era de 10 por bus. Ahora estoy satisfecho: llevo a 20 o 22 en cada viaje [en autobuses de unas 25 plazas]".

miércoles, 11 de julio de 2012

Desenchufados

No pude contener una sonrisa. Estaba en la ajetreada calle William, en el centro de Kampala, y era el inicio del verano austral de 2010. La mueca de felicidad se me borraría unos días después, cuando un despiste tonto me iba a costar el pasaporte y unos cien dólares. Pero delante del improvisado chiringuito de recarga de móviles -una celda en la que apenas sí cabía una persona de pie- era imposible no soltar una carcajada. Expuestos, una veintena de cargadores de los que salían luces de todos los colores. Todas las marcas posibles. Incluso baterías sueltas, sin terminal, chupando electricidad de los ingenios más disparatados.

No tengo foto de aquel cubículo -el primero de ese tipo que vi en mi vida-, pero sirva esta imagen para hacerse una idea.


¿Cómo, si no, iban a poder cargarse los más de setecientos millones de móviles que hay en África, si tan sólo un treintaypocos por ciento de la población tiene electricidad en sus casas?

miércoles, 28 de marzo de 2012

Desayuno con petróleo. Y con legañas.

Madrugar mata. Deberían poner una pegatina al estilo de las de las cajetillas de tabaco en los despertadores. Esta mañana, aún con legañas en los ojos y un sueño de tres mil quinientos pares de cojones, he ido a la presentación en Nairobi de Africa's Future. Darkness to Destiny, de Duncan Clarke. Que, dicho así, puede dar bastante respeto, pero ha resultado ser hasta interesante.

Clarke es el big boss de la consultoría de petróleo y recursos naturales Global Pacific and Partners, que ha asesorado a gobiernos y empresas de todo el mundo en esta materia, lleva cuarenta años estudiando el tema y ha escrito cuatro libros sobre eso, incluido el que acabo de mencionar. Vamos, que se le debería suponer algún conocimiento sobre el tema. Tras la rueda de prensa -a la que hemos asistido Perry, Rita, la madre del topo y un servidor, básicamente-, he aprovechado para hacerle unas preguntillas...

"Las maldiciones de África son los políticos y sus políticas", asegura.

viernes, 3 de febrero de 2012

Políticos de mierda


¿En serio se apellida Kagame? Jajajajaja

Creo recordar que era el comentario más salvable en una triste noticia publicada en la prensa española, protagonizada por el no menos triste presidente de Ruanda, Paul Kagame. Qué se puede decir de este señor -que vende la milagrosa reconciliación ruandesa y el desarrollo del país de puertas afuera, mientras en su casa tiene al personal tieso- que no esté ya dicho... Un dato rápido, para hacerse una idea: Reporteros Sin Fronteras sitúa en su informe de Libertad de Prensa de 2011 a Ruanda en el puesto 156 de 179, y señala que ha mejorado mucho respecto al año anterior.¿Se hacen una idea? Bien, pasemos al siguiente.


Kagame fue compañero de armas de Museveni -cuasi mascota oficial del blog-, y ahora cada uno es el mandamás en su cortijo. Yoweri Kaguta Museveni en Uganda y Paul Kagame, un poco más al sur, en Ruanda. De hecho se siguen queriendo mogollón (la noticia enlazada no tiene desperdicio). No se olvidan fácilmente los tiempos en los que derrotaron, codo-Kagame con codo-Kaguta, a Milton Obote. Seguramente por aquel entonces, a mediados de los 80, hasta pensaban en edificar un mundo mejor del que... ellos mismos han terminado construyendo.

martes, 20 de septiembre de 2011

El diputado merengue y otros asuntos (del prepucio)

Una nueva ración de recortes de prensa, para no dejar desatendida la actualidad absurda del continente.

Odonga Otto está fuera de peligro, dice el médico.
Claro que dicho así la noticia no tiene gracia alguna. Pero una nota firmada por David Livingstone (supongo), con una foto de un diputado ugandés que viste una camiseta del Real Madrid, en una historia en la que media un posible envenenamiento y en la que se hace referencia a la Wikipedia no puede quedar aparcada. "Quiero irme a casa a ver cómo el Manchester United vence al Arsenal", concluye el parlamentario, que perdió el conocimiento durante un momento de trabajo. Lo primero es lo primero, está claro.

Zimbabue circuncidará a todos sus ministros.
A los varones, se entiende. Resulta que -nunca acaba uno de aprender cosas- la circuncisión puede reducir hasta en un 60 por ciento el riesgo de contracción del VIH. Que se debe de quedar atrapado en el prepucio, o algo. Así que la viceprimera ministra de Zimbabue ha dicho que, para dar ejemplo a la población, va a pasar a todas las pichitas del gabinete de Mugabe por la guillotina. A ver si tiene algún efecto la medida, que falta le hace al país, con una de las mayores tasas de sida del mundo.
Y por cierto, a algunos ministros no les hizo puta gracia la idea.

jueves, 11 de agosto de 2011

Calcetines, cabras y teleplegarias

Un repaso rápido a la actualidad absurda del continente, para relajar tensiones:

Los diputados kenianos recibirán clases especiales sobre cómo gastar el dinero público:

¿Y dice usted que estas clases no las imparten en España? La noticia está en español y no tiene desperdicio.

Un colegio ugandés usaba una mina como campana (en inglés):

Los profesores de una escuela de Kasese, a la que acuden 700 alumnos, usaban una bomba sin explotar a modo de timbre. La historia habría sido una mina para Salvados por la campana. Sí, vale, ya lo sé, pero no he podido contener el chiste.

Piratas somalíes liberan un barco, cabras y a la tripulación
(en inglés):

Liberan barco, cabras y tripulación. En ese orden. Dos mil cabras secuestradas durante tres días en aguas cercanas al Golfo de Adén. El Goat Times abriría a cinco columnas.

¿No tienes tiempo para ir a la iglesia? ¡Súbete al carro del rezo por el móvil! (en inglés):

Con una tecnología similar a la de M-Pesa (para no iniciados, véase esta entrada) y por un módico precio, uno puede recibir ayuda espiritual en el móvil cuando le haga falta, sin necesidad de esperar al domingo a las doce.

M-Church [Iglesia móvil], con tecnología del Espíritu Santo, presenta un innovador programa que permite a los cristianos resolver sus problemas vitales más fácilmente, dice un anuncio de la Iglesia del Oasis de Gracia, en Nairobi, insertado en un periódico local.

Calcetines sudaos para combatir la malaria (en inglés):

Al parecer, el olor a pies atrae a las anopheles (la hermbra de tal mosquito es la trasmisora de la malaria) más que el de cualquier otra parte del cuerpo. Incluido el ojete.

¿Cómo se hizo el descubrimiento? [traducción libre]

El científico holandés Bart Knols descubrió por primera vez que los mosquitos se sentían atraídos por el olor a pies haciendo una prueba: permanecer desnudo en una habitación oscura y observar dónde se concentraban las picaduras [...] ... el olor, que los investigadores imitan menzclando ocho compuestos químicos, atrae a los mosquitos hasta una trampa donde se les envenena. Este tufo atrae a cuatro veces más mosquitos que el de un humano y el veneno preparado puede acabar con hasta el 95 por ciento de los anopheles.


¿Quién habría imaginado que tenías tecnología que puede salvar vidas en el cesto de la ropa sucia?


La Fundación de Bill y Melinda Gates financiará en Tanzania un proyecto sobre este tema.

lunes, 13 de junio de 2011

A cagar, al calabozo

Estas últimas semanas han sido de lo más provechoso en lo que a noticias estúpidas se refiere. Las de aquí abajo dan fe.

Un miembro de la brigada de homicidios estaba de servicio en la Feria Internacional de Comercio de Zimbabue cuando recibió la llamada de la madre naturaleza. Uno que padece diarreas habituales, sabe que en esos casos se corre al baño más cercano. Y resultó que era el que estaba reservado al presidente, Robert Mugabe. La policía secreta se enteró de la historia y lo detuvieron al día siguiente. Al menos le dejaron terminar.

Este país es una mina de historias. La verdad es que la situación es tan deprimente que da lugar a hechos como el que sigue (sacado del texto de la noticia):

[Un periódico anuncia un puesto vacante de verdugo y el subdirector empieza a recibir mensajes de aspirantes al trabajo]

Uno de los mensajes recibidos por Chipangura decía: "Puesto de verdugo vacante. Por favor, ayúdeme. Necesito saber el procedimiento de solicitud. He trabajado antes como funcionario de prisiones y se que tengo un corazón fuerte. ¡Puedo ahorcar!".

Dos alumnas de una escuela del centro de Kenia fueron expulsadas del colegio por ser supuestas adoradoras del diablo. El director del centro decidió echarlas tras conocer que una de ellas había escrito a uno de sus profesores pidiéndole sangre.

Hace unas semanas se estrenó la versión de esta serie infantil en Nigeria. Pero Espinete, Chema y el resto de la tropa han sufrido una transformación para adaptarse a la realidad nigeriana: los protagonistas son Kami, una niña de cinco años seropositiva, y Zobi, un taxista. Está ambientada en un pueblo de Nigeria y el monstruo no come galletas, sino boniato.

Todo esto tiene que ver con las manifestaciones de las que hablamos el otro día. Ya que no les dejan caminar, pues van en coche y tocan la bocina. Me hace especial gracia la excusa de la contaminación acústica. Cualquiera que haya estado en el centro de Kampala sabe que la acústica es la menos mala de las contaminaciones de allá. Por favor, ¡si hasta se puede masticar el aire!

La historia de Michael Angaun, un ugandés que abandonó la vida pirata para sacar un disco (No need to raid, algo así como "No hace falta robar") con letras educativas que animan a la gente a que abandone ese tipo de vida. Original Lopeta, que le llaman al tipo. Dice que no pasan tres días sin que le inviten a actuar.

martes, 7 de junio de 2011

¿Qué pasa en Uganda?

¿Qué sucede en ese país del África oriental llamado Uganda? Pues, si uno se atiene a lo que publican los medios españoles, más bien poco. Y lo mismo en los medios italianos y chinos, que son los que consulto con (mayor o menor) regularidad. Los anglosajones -Uganda es ex colonia británica- sí han publicado más historietas.

Si fuera yo quien tuviera que responder a la pregunta del título, diría algo así como: "Pues que la gente está harta de que el mismo señor, el presidente Yoweri Museveni, lleve 25 años robándoles delante de sus narices y encima se ría de ellos". De Museveni [nuestro hombre, de aquí en adelante] he hablado muchas veces, no hay más que pinchar arriba a la derecha en la etiqueta Uganda e ir viendo las entradas anteriores. Y bueno, en Uganda pasan muchas más cosas, pero ahora mismo esa es la que está más calentita.

Aunque, para variar, esta entrada llega a destiempo, ya que lo más gordo parece haber pasado. Pero hay algo de margen para el análisis, aunque esa palabra le queda un poco grande a tres líneas mal trazadas en un blog de tercera regional.

Sólo he estado dos veces en Uganda (en diciembre de 2010 y en mayo de 2011) y en esta última ocasión he notado a la gente de la calle más cabreada. Seguramente, porque entre un viaje y otro, en febrero de 2011, mediaron unas elecciones generales en las que -oh, sorpresa- volvió a ganar nuestro hombre, creo recordar que con el 68 por ciento de los sufragios. Con esta victoria podría completar 30 años al frente del país. Los diez primeros fueron como dictador militar.

El caso es que esta última vez la gente criticaba a su presidente más abiertamente y las distintas personas con las que hablé del tema [que serían una docena, tampoco es que fuera interrogando a todo pichipata] me dijeron que creían que las protestas que hasta ahora la oposición convocaba lunes y jueves, el Walk to Work, pueden suponer un cambio.

¿Qué es Walk to Work? Pues unas marchas que, como su nombre indica, proponen ir caminando al trabajo para poner en relieve el precio de los carburantes y de otros bienes de consumo básico. La represión a las protestas ha producido al menos una decena de muertos (todos ellos manifestantes), cientos de heridos y otros tantos detenidos, entre ellos líderes opositores. El principal cabecilla y ex candidato a la Presidencia por el Foro para el Cambio Democrático, Kizza Besigye, resultó herido y fue arrestado en varias ocasiones, una de ellas tan violentamente que se tuvo que venir a Nairobi a recibir tratamiento médico. Aunque montó un circo exagerado, no sé si del todo justificado.

En cualquier caso, ¿qué ha hecho el Gobierno ugandés ante estas protestas? Lo mismo que Gadafi: disparar a los manifestantes e ignorar sus demandas. ¿Y algo más? Una gran medida que [modo ironía on] a buen seguro calmará a los manifestantes [modo ironía off]: aumentar en seis (tres ministros y tres secretarios de Estado) el número de peces gordos del nuevo Ejecutivo. Con recochineo.

¿Ha dicho alguien algo ahí fuera? Estados Unidos, a nuestro hombre, que no se pase, que están mu preocupaos. Tal cual. Uganda recibe millones de dólares de ayuda extranjera. Creo que se podría presionar de alguna manera, aunque todos sabemos quiénes serían los afectados en caso de que se cerrara ese grifo.

Tampoco acaba aquí. El otro día, la Policía de Uganda advirtió a los opositores de que "informaciones fiables" apuntan a una campaña de la milicia integrista islámica Al Shabab para cargárselos. A la oposición, claro. Leyendo entre líneas (bueno, mejor dicho, siendo malpensado, que es como se suele acertar, y además entre líneas está en blanco), uno podría llegar a la conclusión de que el equipo de nuestro hombre se los quiere cepillar impunemente y culpar a un grupo terrorista vinculado a Al Qaeda.

Para los ugandeses consultados, lo que pasa en su país en las últimas semanas es el inicio de "la primera revuelta a la tunecina en el África subsahariana". Veremos si tiene el mismo resultado. Yo así lo espero.

martes, 24 de mayo de 2011

Una de niños soldado

Voy a incumplir la promesa que hice al final de esta entrada y voy a contar algo de Gulu, aunque no me haya enterado de nada.
La historia transcurre en el norte de Uganda, entre caminos de tierra rojiza, un cielo inabarcable, chozas de barro y mangos, pinos, palmeras, eucaliptus y otros árboles la hostia de grandes cuyo nombre desconozco. Sin embargo, en ningún momento me parece estar en el África profunda, ni me parece el colmo del exotismo, ni nada de nada (entre otras cosas porque, como decía Kapuscinski e insiste un amigo periodista bloguero, África no existe). Gulu es simplemente el lugar en el que nacieron personas que seguramente habrían preferido caer en otras latitudes. Aunque los paisajes quiten el aire.


Así que lo que escribiré a continuación es algo así como una crónica de un día que pasé entrevistando gente en Gulu y de lo poco que entendí. A diferencia de la vez que hablé de los piratas somalíes y de los homosexuales ugandeses (donde creo que llegué a comprender algo y a compartir las historias de manera medianamente coherente), esta vez será un relato de incomprensión. O quién sabe, quizá escribirlo me ayude a aclararme las ideas y a asentar algunos datos.
Gulu es una de las ciudades más importantes del norte de Uganda, que durante un par de décadas sufrió la violencia del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), que lidera Joseph Kony (por cierto, es como en catalán y se pronuncia algo así como "Koñ"). Es el señor de la foto:

Aquí dejo la mejor de las entrevistas que he encontrado en youtube (está en inglés):


En el vídeo, Kony acusa al presidente de Uganda, Yoweri Museveni, de los crímenes que se le atribuyen a él. Museveni no es ningún paradigma del buen gobierno, la libertad y los derechos humanos, que conste, pero Kony está echando balones fuera con esas declaraciones.
Normalmente se dice que Kony combate para instaurar un estado bajo los Diez Mandamientos, pero un antiguo combatiente del LRA y consejero de Kony, Kenneth Banya ("Baña"), me contó que la lucha empezó para proteger al pueblo acholi (poblador del norte) de las represalias del (entonces) nuevo presidente Museveni, poco amigo de los norteños. * Perdón por la versión resumida, pero es que esto promete ser largo.
Luego se supone que un espíritu que poseyó a una tía de Kony le transmitió la bizarra misión que -parecer ser- el Señor le tenía encomendada: lo del país bajo los Diez Mandamientos. O también podría ser que se le hubiera ido la olla, pusiera sus huevos sobre la mesa y consagrara su vida a ese fin. Con la broma, él y sus mariachis se han cepillado a miles de personas, forzado el desplazamiento de cientos de miles, violado, mutilado, secuestrado a al menos 30.000 niños y, en definitiva, puteado la vida de... un huevo de gente. Se supone que desde 2006 ya no actúan en Uganda y se mueven por los países de alrededor. Esa es la historia resumidísima del conflicto, y ahora me encuentro en un escenario de post-conflicto.
...
Son las ocho y media de la mañana del 19 de mayo. Chiba -el fotógrafo japonés con el que viajo- y yo visitamos el Centro Juvenil de Gulu, donde hace poco se ha empezado el Proyecto de Breakdance de Uganda, creado por un ugandés en la capital, Kampala, y que luego se ha extendido a esta ciudad. Tratan de que los chavales ganen confianza en sí mismos. Entre ellos hay tres antiguos niños soldado, pero nadie lo sabe y es imposible diferenciar a un chaval de otro. Todos son iguales en la pista. Integrarlos con naturalidad es otro de los objetivos.
Chiba se queda haciendo fotos allí y yo me voy a la ronda intensiva de entrevistas que me toca. Me acerco caminando a las oficinas de Gusco, una organización de acogida a niños secuestrados (ex niños soldado) y les digo que me interesaría conocer sus actividades. El señor que me atiende amablemente me dice: "Ahora no tenemos niños por aquí". "¡Ah! Es cierto, están de vacaciones" -respondo, recordando que una amiga en Kampala que tiene una ONG que trabaja con chavales me ha dicho que es periodo vacacional. "No" -replica- "Están en cautiverio. Les esperamos dentro de unas dos semanas" (sic). Me quedo con cara de dos-puntos-ese, así que prefiero no preguntar, opto por dar media vuelta y adiósbuenosdías.
Consigo contactar telefónicamente al fin con el obispo de Gulu, que responde al nombre de Reverendo Macleord Baker Ochola II. Me dice que está en la sede de la Iniciativa de Paz de los Líderes Religiosos Acholi. Voy para allá y me cuenta:
"Estamos trabajando para que las comunidades locales sepan diferenciar entre víctimas y verdugos. Los niños soldado fueron víctimas de las circunstancias, así que no tienen que ser rechazados". Como veremos más adelante, muchos son repudiados por sus propias familias.
El obispo me dice una cosa que yo creía clara: "Fuimos a Estados Unidos a hablar con el Gobierno sobre este conflicto y les preguntamos quiénes financiaban al LRA, porque nosotros sospechamos que era el Gobierno de Sudán". Esta es otra más de las medallas de Al-Bachir, el señor sudanés ese que está buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad y el mismo que escondió a Osama Bin Laden a mediados de los 90. El abuelo que todos querríamos tener.
El obispo me dice que están intentando ayudar también al sur de Sudán, a la República Democrática del Congo y a la República Centroafricana -pastos por los que se mueven ahora Kony y compañía- a solucionar el conflicto, pero que "el Gobierno (ugandés) no quiere resolverlo". Cada vez que ha habido acercamientos para conversaciones de paz entre la comunidad local y el LRA, el Ejército ha irrumpido intentando cepillarse a cuantos más rebeldes mejor. Ya se sabe que hacer paz con pistolas no suele funcionar.
Ochola II y un servidor nos intercambiamos nuestros teléfonos y correos electrónicos. El del obispo es de lo más cachondo:
Creo que esto sólo lo iguala Princess Halane, una supuesta miembro de la realeza kuwaití que se llama tal cual, -Princesa Halane- en facebook. Es que tenemos un amigo en común y el sistema me la ha sugerido alguna vez como amiga.
Gracias al obispo, consigo dar con Banya, el ya mencionado antiguo consejero de Kony. El Ejército ugandés le capturó en 2004 (creo recordar), él pidió una amnistía y se montó un proyecto -ya difunto: Labora Farm, una granja- de ayuda a la integración de antiguos niños soldado. Ahora está montando una constructura.
Durante la conversación, también está presente su sobrino Patrick, antiguo niño soldado que ahora está abriendo un negocio de préstamos a pequeños emprendedores. Estamos en un local destartalado: el de la foto.

Banya me cuenta que estuvo 18 años en el LRA contra su voluntad. Cree que el conflicto no se solucionará hasta que la gente conozca el problema y ayude. Y apunta que sabe a través de otras personas que Kony se está empezando a quedar calvo. Un poco de todo.

Me dice que tuvieron que crear "la granja más grande del mundo" en el monte cuando el Gobierno de Sudán dejó de financiar al LRA, en 1998, tras el acuerdo de Al-Bachir con el Ejecutivo ugandés por el cual cada uno dejaría de financiar a los rebeldes del otro. Quizá fue en ese momento cuando Banya aprendió a cultivar la tierra para llevar a cabo el proyecto de integración de niños soldados que puso en marcha tras ser liberado por el Ejército ugandés.

La conversación es rara y está llena de momentos sospechosos, de esos que, cuando lanzas una pregunta, los interlocutores se miran, esbozan media sonrisa y responden despacio, meditando cada palabra, con frases inconclusas e imprecisas. No termino de creerme sus respuestas.
Unos días más tarde, de vuelta en Nairobi, consulto The Worst Date Ever, de Jane Bussmann y encuentro que dice esto sobre Banya [el texto está escrito de manera muy coloquial y resulta complicado traducir algunas frases, así que dejo íntegro el original en inglés]:
"Father Benedict attacked a Fanta with a bottle opener. I ventured on to peace talks; after all, my ageing fancy man Banya had said people's belief in the spirits would always stall them.
'Banya says--' I said. Father Benedict almost dropped the Fanta.
'That is a lie! Banya is the biggest liar around. The Church tried to make peace talks again and again. We had three times peace talks, and it was going quite well.The army shot three times and killed our men almost three times'.
But... why would Banya lie? He was a captive too.
'Banya is taken around by the governmet and gets money to say how good they are and so on', said Father Joseph. Banya wasn't an ordinary abductee like the child soldiers group guys. Or even an ordinary commander. He was Kony's number Three, his military tactician, trained by the Russians. My head was reeling. That wasn't all: Banya didn't escape from Kony; he was captured. That meant if he had his way, he'd still be out there kidnapping.
[...]
Banya wasn't just following orders. This cuddly old granddad, according to a report commisioned by the United Nations, is 'a man with a record of rape a torture... said to be responsible for countless sadistic rapes of under-age female abductees in LRA captivity'.
'He is a real killer', said Father Benedict. 'The people are all afraid when they see a group that is coming with Banya, you could be sure it would be bloody. The goverment took him to an area near here to talk, and one teacher stood up and said, 'You shut up now, you are the killer, you killed our children. I know if I talk like that I may not survive, but I will not keep quiet'.
Thousands of miles from the yellow bricks of Metro Goldwyn-Mayer Studios, I'd stumbled on the Wizard of Oz. If Kony was the Wonderful Wizard, protected by witches like Banya, little Father Benedcit was Toto and I was a sugar-addled, shoe-worshipping Judy Garland as Dorothy. I'd fallen for Banya's lies, for a government pasty paid to find people like me, to spin the tales of snakes and leopards and spirit gods, so I'd go home and tell newspaper readers -including politicians reading the Sunday Times- about the impossible monster that was Kony, the enigma that no mere very well-equipped army could catch.
Then I remembered something else. Banya ran Labora Farm. A residential work scheme for former abductees. Let me get this straight: the problem here is kids being kidnapped. The solution is hiring a kidnapper as their babysitter. No wonder the kids at Labora Farm looked glum. And as for keeping quiet because Kony was listening to them via his spirits, Banya was right there next to them, listening to them via his ears. And here is the strangest thing. Before he worked for Kony, Banya worked for Yoweri Museveni. He was his bodyguard while President Museveni was at the Ministry of Defence. 'He's a very nice man', said Banya at the time of his capture".
Conclusión: en sus 18 años en el LRA, Banya fue un hijo de puta sádico y sanguinario y ahora es un mentiroso a sueldo del Gobierno. Fantástico.
Pero hay más. Como he dicho antes, Banya ya no trabaja en Labora Farm, la granja financiada por el estado que pretendía reintegrar a ex niños soldados en la comunidad local. El mismo que antes les secuestraba y les decía que mutilaran, luego les pedía que sembraran. El corresponsal en Kampala del medio para el que trabajo me dijo que hace tiempo se sospechaba que Banya estuviera explotando a los niños de la granja en su propio beneficio. Una sencilla búsqueda en Google arroja varios resultados que presentan las mismas sospechas.
He leído sobre los supuestos poderes sobrenaturales de Kony (de los que habla él mismo en el vídeo de antes), así que le pregunto a Banya sobre esto. "¡Es cierto! Está en contacto con un espíritu que es capaz de predecir el futuro hasta con tres meses de adelanto". Juro que lo decía sin reírse.
Nos despedimos e intercambiamos teléfonos y demás. Soy tan gañán que los debí de perder, porque ahora no los encuentro. En fin. De ese local en el centro de la ciudad me voy en boda-boda (mototaxi) a un congreso del Arzobispado de Gulu, con motivo del centenario de la creación de la diócesis. Mi objetivo no es otro que hablar con el arzobispo Odama [hedmano de Badack... perdónperdónperdón, si no lo digo reviento], quien se ha entrevistado hasta en cinco ocasiones con Kony.
"Este conflicto daña cerebros, almas y relaciones. Tenemos que trabajar por la cordura", dice el arzobispo.
En julio de 2006 estuvo reunido con Kony: "No noté nada sobrenatural, sólo es un ser humano. Nos recibió bien, nos dio de comer... Estuvimos hablando sobre Derechos Humanos". Odama dice que las cifras que se manejaban en 2004 eran de al menos 30.000 niños secuestrados. "No sé de dónde le vendría esa idea de secuestrar niños". Lo que sí sabe -tampoco hace falta ser un lumbreras- es que los niños son más fácilmente manipulables y eso le viene bien al LRA.
- Arzobispo, pero Kony se supone que también es creyente y que quiere un estado bajo los diez blablablá... ¿qué opina sobre eso? ¿cree que es un hombre de dios?
- ¿Sabes? Esa pregunta me la ha hecho mucha gente, corresponsales de la BBC y de la CNN... [¡Tooooma, toma y tomaa! ¡así que he hecho al menos una pregunta como un periodista de un medio de verdad!] ... y no sé responderla. Ya sabes que en estos tiempos hay mucha gente que se inventa religiones.
¿Y cómo se soluciona el conflicto? "Donde hay voluntad, hay un modo. Kony tiene algunos confidentes... hay que conseguir iniciar nuevas conversaciones de paz a través de sus leales".
Nos despedimos y se adentra en un edificio del que emana un inquietante cántico colectivo.
William (el mototaxista del Barça que me lleva de un lugar a otro) y yo salimos rumbo a la Escuela de Santa Mónica y durante el trayecto vemos a una niña camina con el bolso encima de la cabeza. Me llama la atención este gesto de extraña coquetería. Normalmente, portan sobre la cabeza bidones de agua (que aquí extraen de pozos de bombeo manual) o mercancías varias. El bolso me ha hecho gracia.
La hermana Rosemary me recibe en los jardines de Santa Mónica. Es una suerte de Sister Act, muy extrovertida y de esas personas que despiden buen rollo.
Antes de sentarnos a hablar, me da una vuelta por el patio. "... y esta gente son personas sin recursos a los que pusimos a llenar botellas con tierra. Así reciclamos y creamos ladrillos resistentes con los que se puede construir. Y ellos pueden ganar algo de dinero. Esta casa de aquí es la primera que hemos hecho con botellas".

Apuro de un trago la mía y les dejo en un montón un ladrillo más.

Me acuerdo de preguntarle a la hermana Rosemary por lo de los niños en cautiverio que me dijo el tipo de Gusco por la mañana y me dice que no tiene ni idea de a qué se refiere. Sobre todo el asunto del LRA dice que "no se puede apagar el fuego con fuego" y que lo de los poderes sobrenaturales de Kony son tonterías: "Una vez le dijo a una de sus mujeres -que después estuvo aquí con nosotros- que dios le había dicho que en breve se quedaría embarazada. Ya ves tú qué pronóstico tan complicado. Juega con la ignorancia de la gente".

Me lleva junto a dos chicas que hacen pulseras con cuentas sentadas en el jardín, a la sombra de un mango. Una de ellas, Nancy Layet, tiene 30 años, doce de los cuales los pasó como esclava sexual y niña soldado para el LRA. Tiene tres hijos suyos, más dos más a su cargo, desde que falleció su hermana. Rosemary hace de intérprete inglés-acholi. Hago unas cuantas preguntas de calentamiento y me lanzo de la manera más delicada posible sobre su experiencia con los rebeldes. "No quiero pensar en eso. No quiero venganza porque lo pasé muy mal y no quiero que nadie más pase por eso". Nancy está en Santa Mónica porque nadie de su comunidad quiere tener a una ex del LRA cerca.

La otra se llama Akongo Night. "¿Okono?" -pregunto, mientras intento escribir su nombre. Rosemary y las chicas rompen a reír. Okono -me explica la monja entre carcajadas- quiere decir "calabaza" en acholi. Bueno, pues mi amiga Calabaza pasó tres años secuestrada y hace no mucho contrajo el sida. El marido anterior al que le pegó el sida la echó de casa (junto a su primer hijo) al enterarse que había pertenecido al LRA. "¡Me acabarás matando!", le dijo.

El macramé hace que Nancy y Akongo ganen más dinero del que nunca habrían imaginado y les hace sentirse útiles. Y al menos tienen un lugar en donde estar.
Antes de despedirme, la hermana Rosemary me dice que ha habido otro periodista español que acudió a entrevistarla hace tiempo: "Hérnan Sin", precisa. Omaigad. A ver qué ha contado de esta historia Troy McClure Hernán Zin... Esto, esto, esto, esto y más que no vienen al caso [*quien consiga leer los comentarios a sus entradas sin descojonarse queda invitado a un yogur de fresa. Danone].
Vuelvo, cansado a más no poder, al Acholi Inn. El hotel tiene una biblia en la habitación. Decidí alojarme aquí porque me lo recomendó una amiga, pero sobre todo porque fue donde se quedó Jane Bussmann durante su estancia en Gulu. Y quería ver qué sacaba de todo esto. Ella descubre que el hotel es propiedad del comandante encargado de dar caza a Kony, quien no parece tener demasiada prisa en apresar al susodicho, puesto que está haciendo buen negocio con los oenegeros y periodistas que llenan las habitaciones. Yo sólo he llegado a preguntarme ¿ein? cuando el obispo de Gulu (arrobagemeilpuntocóm) me ha dicho que pidiera aquí indicaciones para dar con Banya y Sam Kolo, antiguos combatienes del LRA.
Me voy de Gulu con un lío impresionante en la cabeza y con la sensación de haber visto muy poco. No he visto niños en centros de acogida, no he visto los refugios en los que se escondían los niños por las noches para evitar los secuestros o las zonas protegidas. No he visto gente con los labios, la nariz o las orejas mutiladas. Pero he visto otras cosas que también me han resultado interesantes. Un buen primer contacto con Gulu, aunque dos días son demasiado poco tiempo como para empezar siquiera a asimilar todos los frentes de la historia del LRA.
Al día siguiente, vuelvo hacia Kampala como vine: en autobús. La gente intenta vendernos hasta gallinas por la ventanilla. Yo prefiero quedarme con un paisaje exquisito.
El Nilo blanco y las cataratas de Karuma.

domingo, 22 de mayo de 2011

Chozavolution

Estilo tradicional:

Alrededores de Gulu, en el norte de Uganda. Mayo de 2011.


Versión siglo XXI:

Alrededores de Nairobi, Kenia. Octubre de 2010.

No sonó la trompeta

Lo malo de hacer predicciones es que pueden no cumplirse. ¿Se acuerdan de lo que iba a pasar el 21 de mayo?

En Kampala también esperaban el fin del mundo. Decepción total.

Pues aquí estamos. El único fin que he notado ha sido el de la web que lo auguraba.

[Actualización: lo que pudo ser y no fue. Un artículo del periódico ugandés Daily Monitor al respecto]

lunes, 16 de mayo de 2011

La peor cita del mundo

Se dice que el ugandés Joseph Kony, el líder del trasnochado Ejército de Resistencia del Señor, combate por crear un país bajo los Diez Mandamientos. Pero, qué carajo, lo hace por dinero. Es por dinero que mutila gente y que secuestra chavales para convertirlos en niños soldado. Es por dinero que viola y que tiene atemorizada a la gente del norte de Uganda y de la vecina República Democrática del Congo. O eso es al menos lo que viene a concluir Jane Bussmann en el divertido The Worst Date Ever.
Ella se fue a Uganda persiguiendo a un pacificador macizo y se encontró con un problema mayor del que podía haber sospechado: hay un auténtico negocio montado en torno a uno de los conflictos más horrendos de esta zona. Y no interesa concluirlo. Sólo a los que sufren las consecuencias, claro.

Toda una hilarante aventura narrada por una de las guionistas de South Park, que pasó de ser periodista del corazón en Hollywood a corresponsal para The Sunday Times en cuestión de semanas. Destriparía el libro si no mereciera la pena.

Sobre Kony y compañía hablé por aquí hace tiempo. Y me compré este libro en Zanzíbar porque olvidé llevarme una lectura vacacional. La cosa es que poco después me ha surgido la oportunidad de viajar a Gulu, a la zona originaria del conflicto (en el norte de Uganda), a intentar enterarme de algo de lo que pasa por allá. Mis amigos me han pasado unos cuantos contactos de gente que trabaja con afectados por el conflicto y que intentan acabar con él. Espero que me aclaren un poco la mermelada que tengo ahora mismo en la cabeza con este asunto. Si lo lograran, prometo contar algo. Estoy seguro de que el viaje merecerá la pena.

domingo, 15 de mayo de 2011

Obama se queda sin postre

... porque cómo le puede hacer el nieto algo así a la abuela. Una ración más de diario mínimo.

Aumentan la seguridad en la casa de la abuela keniana de Obama:
Y no sólo por posibles represalias al asesinato, por parte de EEUU, de Osama Bin Laden. Habían recibido amenazas días antes. Los vecinos del pueblo quizá ya no estén tan contentos de su "ilustre"conciudadana.

El Gobierno de Uganda "pierde" al menos 30.000 cabras (en inglés):
Las cabras eran parte de un proyecto de reducción de la pobreza y el hambre, pero parece ser que terminaron por convertirse en parte de otro proyecto gubernamental de aumento de la riqueza de los de siempre.

Dos pinchadiscos enfrentados porque uno no le entregó el equipo al otro (en inglés):
Notición donde los haiga. En Mombasa, un DJ le compro instrumental de trabajo a otro, que resulta que ha cobrado pero no lo ha entregado. "Que no sea impaciente", pide el vendedor. Impaciente estoy yo por conocer la resolución de la historia.

Zimbabue paga a funcionarios que no están cualificados para su puesto o que, directamente, no trabajan (en inglés):
Los sindicatos calculan que el Estado pierde (el equivalente a) 10,6 millones de euros al mes pagando a esos (supuestos) trabajadores. Durante el periodo analizado (2007-2009) Zimbabue sufrió una grave crisis que provocó una inflación cabalgante. Dice la BBC que el sueldo mensual de un maestro no podía costear ni un billete de autobús, lo que explicaría en parte el absentismo laboral. Luego añade que 75.000 trabajadores no están cualificados para desempeñar sus cargos y que, desde que se formó la coalición gubernamental en 2009, se han habilitado 40.000 plazas de funcionarios más. Qué bonito es el mundo de los chanchullos.

Nace una cabra con rasgos humanos (en inglés):
La zoofilia es lo que tiene. "Nunca hemos visto una criatura así. Es muy raro que alguien haya podido acostarse con una cabra", dice un curioso que acudió a ver al bicho. Hace falta tener estómago.

viernes, 13 de mayo de 2011

Treinta años no son nada

Creo que fue mi imprescindible Joaquín Sabina quien dijo una vez en una entrevista (que no encuentro) que el poder corrompe, sin importar quién se haga con el cargo. No me tuve que ir muy lejos para conocer un ejemplo. Nací en La Rioja, cosecha del 83, donde gobierna un tal Pedro Sanz [busquen las diferencias con el alcalde Quimby] desde 1995.

En alguna ocasión -creo recordar que con motivo del anuncio de la retirada de Aznar-, Sanz soltó aquella recurrente y populista frase de que tantos años en el poder puede que no sean... cómo decirlo... democráticamente higiénicos. Luego, claro, añadió con la boquita pequeña que si su gente le seguía queriendo en el cargo, que cómo no iba a quedarse. Y en estas que estamos a escasos días de que PPedro Sanz gane -previsiblemente, mal que me pese- su quinta mayoría absoluta.

¿Y qué tiene todo esto que ver con África?

Pues todo y nada. Ya vimos hace tiempo a los ilustres africanos que se aferran al puesto. Uno de ellos, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, juró ayer mismo el cargo, otra vez, después de vencer con un 68 por ciento las elecciones del 18 de febrero. Va a cumplir 30 años al frente del país.

Tiene algo de Pedro Sanz: "Estoy aquí porque gano elecciones. Sigo con la lucha que empecé hace 40 años". Cuando derrocó a Milton Obote, en 1986, arremetió contra "los líderes que están mucho tiempo en el poder". Pero ha pasado mucho tiempo desde entonces y no es Museveni un hombre de ideas fijas. Bueno, algunas, claro.

miércoles, 27 de abril de 2011

El sueño de África

Lo malo de crearse grandes expectativas es que suelen conducir, de manera casi irremediable, a grandes decepciones. Sobre El sueño de África, de Javier Reverte, había escuchado grandes elogios, que hablaban de uno de los mejores libros de viajes de la literatura española. Supongo que esos parabienes procedían (no tengo muy claro quiénes me lo dijeron) de gente que jamás había estado aquí. O que había estado por un periodo muy breve. Entonces sí, el libro invita -efectivamente- a soñar, porque en nuestro país se sabe más bien poco de este continente, y las profusas descripciones hacen que la imaginación vuele.

Fue ahí donde hallé uno de los problemas con el libro: con las descripciones.

"La atmósfera se había limpiado al atardecer en la bocana del puerto bajo el suave soplo del kakazi, el viento del nordeste. Olía a agua de mar, a salazón caliente. Las formas de los barcos se dibujaban nítidas sobre la superficie quieta y verdosa de aquel brazo de océano encerrado en la rada".

Es una descripción al azar escogida entre las más de diez que me había marcado al leer el libro. En la tercera línea ya está uno de siesta mental. No es de extrañar, por tanto, que Reverte elogie Memorias de África, de Karen Blixen, porque las descripciones de la danesa son evocadoras, sí, pero igualmente soporíferas.

Aunque el primer inconveniente de todos me lo regaló el señor Reverte en el prólogo. Primer párrafo:

"El viaje que relata este libro fue realizado entre los meses de enero y abril de 1992. Los personajes que aparecen en el relato son todos reales, encontrados a lo largo del camino, así como los escenarios seguidos. No obstante, algunas situaciones han sido retocadas con toda deliberación por el autor, de forma tal que, trastocando un poco la realidad, ganase coherencia el relato. A veces hay que acercar lo real a lo imaginario para aproximarse mejor a la verdad".

Mal comienzo.

Luego tropecé reiteradamente con que África tal y África cual, afirmaciones que parecían sacadas de un desternillante texto sobre cómo escribir literatura de éxito sobre el continente. Uno de sus puntos, efectivamente, es tratar a África como si fuera homogénea, como si fuera un solo país, abarcable.

Otro aspecto que me chirrió durante la lectura fue la falta de coherencia: no puedes hablar de la "Ciudad de Piedra" (por "Stone Town", Zanzíbar, Tanzania) y luego escribir sobre "River Road" (que debería haber sido la "Calle del Río", en Nairobi, Kenia) o medir las distancias en pies y pulgadas. Pero quizá sea porque soy un purista asqueroso. No me lo tengan en cuenta.

Dicho esto: me parece un buen resumen de la historia del descubrimiento y la exploración del África oriental por parte de los blancos, sumado a algunos detalles de la historia de los indígenas, pero poco más. Cualquiera que haya pasado unas semanas por aquí sabrá que las situaciones que describe son la vida cotidiana de estas latitudes. Buena preparación del libro, buena documentación (y más teniendo en cuenta que se escribió a principios de los 90), bonito recorrido, pero -me van a perdonar- no he sido capaz de encontrarle gracia alguna.

domingo, 10 de abril de 2011

Sam Childers, reverendo metralleta

Quien me conoce sabe que las noticias chorras me pierden. Las de este tipo. O estas otras.

Una amiga me ha hablado hoy de Sam Childers [aquí su web, en inglés], un motero creyente estadounidense que lo dejó todo y montó un orfanato en el sur de Sudán para rescatar a niños afectados por el conflicto del Ejército de Resistencia del Señor en el norte de Uganda. Le llaman machine gun preacher que, literalmente, quiere decir "el predicador de la ametralladora".

El vídeo de aquí abajo está en el idioma de Britney Spears, pero El Mundo publica hoy su historia (en castellano).





Lo paradójico del asunto es que, tanto Childers como su mayor enemigo (Joseph Kony, líder del Ejército de Resistencia del Señor), aseguran estar cumpliendo una misión de su dios, que, por cierto, es el mismo. Un fallo de Matrix, supongo.

* Y hablando del (sub) machine gun preacher...

viernes, 25 de marzo de 2011

Una de homosexuales

"Creo que el Ejecutivo es consciente de que el 95 por ciento de los homosexuales no tolera a los ugandeses".

A ese nivel de empanada mental me hallaba anoche mientras escribía esta nota, la última de una interminable tarde. La neurona coja y sordomuda que me queda reaccionó a tiempo para arreglarlo:

"Creo que el Ejecutivo es consciente de que el 95 por ciento de los ugandeses no tolera la homosexualidad".

Son palabras de David Bahati, diputado del partido gobernante de Uganda -el Movimiento Nacional de Resistencia- e impulsor, desde 2009, de una polémica norma que pretendía recrudecer las penas a una práctica ya castigada en las leyes de este país de África oriental. Motivo por el que el Gobierno de Uganda ha descartado este borrador.

No sé si Bahati habla del 95 por ciento con algún fundamento, pero la cifra bien podría ser cierta. Lo es, por ejemplo, en la vecina Tanzania.

El proyecto del amigo Bahati, básicamente, contemplaba hasta siete años de cárcel para los hallados culpables de "homosexualidad simple" (signifique lo que signifique eso) y pena de muerte para quienes incurran en "homosexualidad grave", que viene a ser violación homosexual, actos homosexuales con menores de edad y discapacitados o cuando el acusado sea portador del VIH.

La verdad es que lo de la homosexualidad en Uganda daría para una tesis. Hace unos meses, Rolling Stone, un periódico que se vendía como adalid de la moralidad (y que no tiene nada que ver con la conocida revista musical) publicó varias fotografías de gays ugandeses. Tal que así.

En el recuadro amarillo se puede leer "Hang them": colgadlos.

Luego sacaron otro número con más fotos. Y alguien se debió de tomar en serio lo de cargárselos, porque el 26 de enero pasado se cepillaron a un activista, cuya foto estaba entre las publicadas.

Así que como sabía que el tema estaba calentito, traté de aprovechar un viaje a Uganda para hacer una historia sobre el tema. Gracias a Aurora, conseguí el contacto de Kasha Nagabasera (a la que ella ya entrevistó hace tiempo). Kasha me mandó por correo electrónico un número de teléfono al que llamar, desde el que me dirigirían hasta ella. Después de tanto misterio, tuve que cancelar la entrevista por motivos que no vienen al caso (me robaron el pasaporte, ejem).

En Kenia las cosas no están mucho mejor. El primer ministro, Raila Odinga, instó hace unos meses a arrestar a los homosexuales. Luego, viendo la que se montó, dijo que se le había malinterpretado.

Los kenianos con los que he hablado sobre el tema no quieren quedar mal, pero vienen a decir lo mismo: "No estoy en contra, pero la homosexualidad no es normal". Poco más o menos. Y gente de lo más variado. Lo que no quiere decir, claro está, que todos sean así. O eso me gustaría pensar.

Y vale, he de confesar que querría haber titulado la nota de la que hablaba al principio con guasa: "El Gobierno ugandés rechaza el Proyecto de Ley que endurecía las penas contra los homosexuales".