Con el ojo izquierdo aún amoratado tras el combate de días antes con el estadounidense Chris Algieri, Manny Pacquiao recibe a El Periódico en el vestuario de su equipo en las horas previas a un partido de la liga filipina de baloncesto. Porque además de boxeador, político, empresario, actor y cantante, 'Pacman' también es ahora entrenador y jugador de los 'Kia Sorentos'. ¿Dónde están los límites de Pacquiao? "No hay límites", contesta sin pensarlo medio segundo.
De haber nacido en la Italia del siglo XV, cabe poca duda de que Pacquiao (Kibawe, Filipinas, 1978) le habría dado a la astronomía, la escultura, la música, la arquitectura y quizá hasta a la alquimia. Pero este moderno hombre del Renacimiento fue a nacer en el sur de Filipinas a finales de los setenta en el seno de una familia modesta, lejos de las condiciones óptimas para el florecimiento personal. “Empecé a boxear para ayudar a mi familia. Éramos muy pobres, y el boxeo fue una forma de salir de la pobreza”, asegura. En 2013, la revista Forbes cifró la ganancia de Manny en 2013 en cincuenta millones de euros, y la de toda su carrera, en 289 millones. A juzgar por los números, ha pasado de vivir en la calle a hacerlo en una mansión, literalmente, a golpes. En la lista de los deportistas mejor pagados del pasado año, solo le supera el también boxeador Floyd Mayweather, con quien todos los aficionados a este deporte quieren verle enfrentarse. “A ver si le convenzo para que pelee conmigo”, dispara 'Pacman'. Aunque todo apunta a que el combate se producirá en 2015, todavía no hay nada cerrado en una industria que mueve millones [Actualización: todo apunta a que tendrá lugar el 2 de mayo].

Siempre
dispuesto a complacer a sus fans, Manny posa pacientemente para todas
las fotos que se le solicitan. Hasta firma en las zapatillas de un
seguidor y bromea con otros. Visto desde fuera, uno pensaría que es
la mascota del equipo. También los jugadores contrarios, del
'Purefoods Star Hotshots', quieren fotografiarse con él. “¿Tienes
ganas de ponerle una chapa a Pacquiao?”, pregunto a la estrella
del conjunto rival, Joe Devance. “No te puedes hacer una
idea...”, confiesa. “Pero luego tengo que tener cuidado,
¡no me vaya a soltar un puñetazo!”.
Para
Michael Burtscher, compañero de equipo de Pacquiao, todo el circo a
su alrededor es normal. “¡Es que es Manny Pacquiao!”, le
disculpa, con media sonrisa. Es la mejor representación del país en
el extranjero, “el Puño de la Nación”, orgullo filipino. Y
ahora ha comenzado una aventura en el deporte nacional: el
baloncesto. ¿Se imaginan a Rafa Nadal como portero del Mallorca a la
vez que lidera la ATP? El símil se queda a años luz.
“Antes
de empezar a hacer boxeo -relata el polifacético filipino-,
ya me apasionaba el baloncesto. Solía jugar de niño. Es mi deporte
preferido, tras el boxeo”. Sin embargo, su técnica desde la
línea de tres queda muy lejos del “directo” y la velocidad de
pegada que le han aupado a la élite del boxeo mundial. Su ídolo
baloncestístico es Michael Jordan. ¿Y fuera de las canchas? “Dios”,
responde, tajante. Fruto de la colonización española durante tres
siglos, Filipinas es el único país de mayoría católica de Asia,
junto con Timor Oriental (excolonia portuguesa). El fervor religioso
de los filipinos se constata durante procesiones como la del Nazareno
Negro, celebrada cada 9 de enero y que congrega a millones de fieles.
“En mi corazón, solo está Dios. Es muy importante que la gente
tenga a Dios en sus vidas. Sin Dios, no podemos hacer nada. Todo lo
que tenemos se lo debemos a él -prosigue-. Yo siempre rezo.
Leo la Biblia día y noche, y medito sus enseñanzas”. El
crucifijo está presente con él en el cuadrilátero y sus victorias
van dedicadas al Señor.

Adinerado, ídolo nacional, deportista de élite, devoto. Bromista, cantante improvisado. Personifica las aspiraciones, los valores y las pasiones de millones de filipinos. No es de extrañar que a pesar de su corta edad (cumplirá 36 años el próximo 17 de diciembre), ya esté como representante electo en el Congreso. Algunos le conocen como 'El Congresista Luchador', aunque el mote casi evoca más a un enmascarado mexicano.
¿Qué
desafíos tiene tu país que te gustaría combatir como político?
“Querría dejar K.O. a la pobreza y al tráfico de personas”.
Cuando se le insiste en que detalle cómo se puede lograr, responde
de manera amplísima: “Coordinándose con los gobiernos locales.
Y permaneciendo unidos para luchar contra el tráfico de personas”.
Este último, un inmenso problema en su Filipinas natal, mayormente
en forma de clamorosa prostitución infantil.
“Tengo
ya varios proyectos en la provincia de Serangani [a la que
Pacquiao representa en el Congreso desde 2010]. El primero de
ellos, es con hospitales locales. Me gustaría proveer a la gente de
allí de un modo de vida sostenible, con educación gratuita para los
niños y acceso a la sanidad”. Para el filipino medio, de
recursos limitadísimos, la historia de 'Pacman' es un cuento de
hadas: de la miseria a la riqueza más absoluta. Era cuestión de
tiempo que llegara al cine. Lo hizo este año a través del
documental 'Manny'.
La
cinta abunda en los orígenes humildes de Pacquiao, nacido durante el
periodo de Ley Marcial impuesto por Ferdinand Marcos. Sus padres se
separaron siendo él muy pequeño, apenas tuvo tiempo de estudiar y
todos sus hermanos trabajaban desde niños para llevar sustento a la
choza en la que vivían. A los 12 años, Manny era el cabeza de
familia. Fue entonces cuando se mudaron con su tío, quien le entrenó
por primera vez y le apuntó en su primera pelea, de la que saldría
victorioso: se embolsó 100 pesos (euro y medio), unas ganancias que
distaban de ser suficientes para alimentar a su familia. Así que
optó por probar suerte en Manila, donde pasó días durmiendo en la
calle y sin comer. Al final, se enroló en una academia de boxeo y su
ascenso fue meteórico. Hasta ahora, que detenta el récord de ser el
boxeador con títulos internacionales en más categorías distintas.
Se
puede aspirar a poco más. “No tengo en mente presentarme a
presidente”, señala, dejando no obstante abierta una puerta en
el futuro. De momento, quiere seguir boxeando dos años más. Tiene
bastante con lo que tiene. “Nunca pensé que llegaría hasta
aquí. Lo que he logrado en mi vida... está por encima de mis
expectativas, va más allá de lo que podía imaginar”. Con
todos los diversos campos que abarca, imposible no preguntar cómo se
define a sí mismo. “Me describo como un tipo ocupado. Uno de
los más atareados”.
En Filipinas, Pacquiao es omnipresente.
Anuncia comida rápida, medicinas, bebidas, cámaras de fotos,
aparatos de karaoke, salsa de soja, tabletas digitales, relojes,
champúes, compañías telefónicas, ropa deportiva... y todo con una
gracia y un desparpajo envidiable. No solo el país se paraliza
cuando pelea, sino que la industria que su figura ha creado es
inmensa. Fuera del pabellón en el que transcurre la entrevista, sin
ir más lejos, un chaval vende camisetas con la imagen de Manny que
rezan “Hambriento de gloria”. Hasta tiene imitadores: Manny
'Pacute' (algo así como “Pa-guapo”) y Freddie 'Cockroach' (un
juego de palabras entre el nombre del entrenador de Pacquiao, Freddie
Roach, y el término inglés para “cucaracha”) se ganan la vida
disfrazándose para fiestas.
Al
rato, el púgil-base aparece de corto sobre el parqué del Ynares
Center con el 17 a la espalda. Durante el calentamiento del equipo,
el público enloquece con cada diana de Pacquiao, que levanta 1,69 m.
del suelo. Hasta se permite el lujo de hacer acrobáticas entradas a
canasta. “Los primeros puntos que anote -promete- irán
dedicados a los fans”. Su equipo se juega la vida esta noche.
Solo han ganado un partido, el de su triste debut. Entonces, su
estadística fue la siguiente: 6 minutos y 46 segundos jugados, cero puntos, cero
rebotes, cero asistencias, cero robos, dos pérdidas y una falta. Aun
así, los 'Kia Sorentos' se impusieron a los 'Blackwater Elite'.
Luego seguirían siete derrotas consecutivas. Ahora, tienen que ganar
para seguir con vida en la competición. “Es una inmensa
responsabilidad”, afirma Manny. “Aunque Dios está con
nosotros, así que hará que ganemos”. Perdieron de once.
* Este reportaje fue publicado en el suplemento "Más Deporte" de El Periódico de Catalunya el pasado 6 de diciembre
** Todas las imágenes son propias
* Este reportaje fue publicado en el suplemento "Más Deporte" de El Periódico de Catalunya el pasado 6 de diciembre
** Todas las imágenes son propias
2 comentarios:
¡Qué grande Manny! ^^
Me ha matado la última línea: "“Aunque Dios está con nosotros, así que hará que ganemos”. Perdieron de once." xD
¡Gracias, Anna! Fue toda una experiencia entrevistarle XD
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