- Vaya, tenéis un aeropuerto muy nuevo...
- ¡Qué va! ¡Es viejo!
- ¿Ah, sí? -pregunto, sorprendido, mientras miro de nuevo el moderno edificio- ¿Cuándo lo construyeron?
- En 2003. Así que tiene casi... ¡diez años!
Hablé una vez de la elasticidad del tiempo y de la distinta concepción que por esta zona se tiene. Es un tema manido a más no poder, pero hay otro relacionado, quizá menos recurrente y que me resulta chocante: lo clásico y lo antiguo. Así pues, esa conversación con un taxista de Eldoret no debería resultar sorprendente.
- ¡Qué va! ¡Es viejo!
- ¿Ah, sí? -pregunto, sorprendido, mientras miro de nuevo el moderno edificio- ¿Cuándo lo construyeron?
- En 2003. Así que tiene casi... ¡diez años!
Hablé una vez de la elasticidad del tiempo y de la distinta concepción que por esta zona se tiene. Es un tema manido a más no poder, pero hay otro relacionado, quizá menos recurrente y que me resulta chocante: lo clásico y lo antiguo. Así pues, esa conversación con un taxista de Eldoret no debería resultar sorprendente.



