jueves, 17 de enero de 2013

Kony 2013

Vale, ha costado unos meses pero ya hemos llegado al final de 2012, e incluso a 2013. Como el maldito mundo de internet y los móviles nos está dejando el cerebro como un cacahuete -de los de miel, eso sí- con tanta inmediatez y tanta mierda (que sabría diferenciar si hubiera estudiado psicología, o publicidad o algo útil, y no periodismo), puede que sólo recuerdes levemente la campaña de Invisible Children para hacer famoso y capturar a Joseph Kony el pasado año.

El vídeo este, vamos.





Pues bien, es 17 de enero de 2013 y aquí estamos tú y yo, y Kony seguramente estará pelándosela en la selva en África central. Desde luego, no se tienen noticias de que haya sido detenido, castrado, encarcelado o condenado a muerte (por kiki).

Tanto revuelo con la campaña de marras -ya ven- para nada.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Ejercicios de calentamiento para Kenia 2013

Diciembre ha sido un mes interesante en el terreno político en Kenia. Me explico: se han concretado todos los malabarismos posibles e imaginables para aspirar a la presidencia del país, que se disputa en las elecciones previstas para el próximo 4 de marzo.

La verdad es que el tema cabalga entre ser de risa y ser dramático. Tragicómico. Por eso, y para no atragantarse con los polvorones, he optado por ilustrarlo con las viñetas de mi bienamado Gado, el caricaturista del Nation Media Group. Y nos lo tomaremos a cachondeo.

Después de que los diputados retrasaran las elecciones de agosto a diciembre de 2012 y, después, a marzo de 2013, ahora sí que sí parece que los kenianos van encarrilados a las urnas...

Hay luz al final del túnel, hay luz al final del túnel...

martes, 18 de diciembre de 2012

Kenianas: Emmy

Emmy lleva peluca. Como casi todas las mujeres acá. Pero se la cubre al vestirse de criada cuando trabaja en casa del señor Tamura. Emmy tiene luz, agua, retrete y ducha en su casa, que, además, es de cemento y no de chapa y uralita. Emmy tiene casi 38 años. "Aunque en mi carné de identidad pone que nací en 1976". Sabe que no merece la pena perderse en la burocracia keniana para enmendar la errata. Emmy es una de las kenianas más simpáticas que he conocido.

Emmy viene de un pueblo del oeste keniano, de Chirangani. Es de la tribu kalenjin, como los corredores más reputados de Kenia. Se parte de risa cuando le cuento que "una tienda de ropa de Europa ha dedicado a su tribu, la de los mejores corredores, su marca de atletismo". Emmy tiene a sus dos hijos en el pueblo. Emmy no tiene marido. Emmy habla tres idiomas.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Comprar un camello

Lleva un bastón apoyando en un hombro y cubre sus piernas con una colorida manta de cuadros blaugranas. Sus orejas están perforadas; sus dientes, hechos un asco. Sus treinta y ocho años equivalen a unos sesenta de los nuestros. El sol, en esta zona casi desértica del norte de Kenia, aplatana. Lemaya Liobor, comerciante de la tribu rendille, ha caminado tres días desde Ngurnit para llegar al mercado de ganado de Merille -donde se venden cabras, vacas y camellos-, y puede que se vuelva sin haber cerrado una sola venta.


"Vengo a pie, pero vuelvo en coche", aclara. Todo apunta a que la vuelta, aun motorizada, será con las manos vacías: el mercado está a punto de cerrar y no ha logrado acordar un buen precio para desprenderse de ninguno de sus camellos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Los hombres del saco

Imaginen la siguiente escena: tres hombres de Oriente mascan estimulantes hojas de khat (también llamado miraa) mientras se afanan en empaquetar sus mercancías, que transportarán en una larga travesía en camello y que, intercambio comercial mediante, convertirán en el ansiado oro. Además, el acto transcurre en el mítico país de Punt, origen de buena parte del incienso que se quemaba en la Antigüedad. ¿Les recuerda a algo?

Ahora que ya es navidad -de hecho, desde hace semanas- en el Corte Inglés y, por ende, en todo el mundo (en Nairobi, viene acompañada de un calor de cojones y camisetas navideñas de manga corta), podemos abordar un tema muy al hilo en estas fechas. Prometo que no son los anuncios de colonias, ni de juguetes, ni el discurso del rey, ni si en el portal de Belén había bueyes, cebras cruzadas con orangutanes o jirafas.

Se trata, más bien, de un recurso natural casi olvidado en el primer mundo, de uso muy extendido en el segundo y el tercero, de gran impacto para el medio ambiente, y que en España viene fuertemente asociado a la navidad.

El carbón. Vegetal, para más precisión.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lo clásico

- Vaya, tenéis un aeropuerto muy nuevo...
- ¡Qué va! ¡Es viejo!
- ¿Ah, sí? -pregunto, sorprendido, mientras miro de nuevo el moderno edificio- ¿Cuándo lo construyeron?
- En 2003. Así que tiene casi... ¡diez años!

Hablé una vez de la elasticidad del tiempo y de la distinta concepción que por esta zona se tiene. Es un tema manido a más no poder, pero hay otro relacionado, quizá menos recurrente y que me resulta chocante: lo clásico y lo antiguo. Así pues, esa conversación con un taxista de Eldoret no debería resultar sorprendente.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Reprimiendo las ganas de un baño

Esperaba un nuevo pasaporte para volver de Uganda a Kenia y me encontré, al improviso, con unos cuantos días de regalo en el país vecino. Estaba en una casa de prestado, a media hora en moto de Kampala.

En los ratos muertos en aquella casa de Munyonyo, cuando mis anfitriones se encontraban ocupados y zanjaba el trabajo del día, no me quedaba mucho por hacer. Por eso, en ocasiones, salía de la casa y caminaba por un camino vecino hasta el final. Porque allí estaba el lago. El lago. El Lago Victoria.

Vista del Lago Victoria en Munyonyo que viene al pelo: "Chapuzones por tu cuenta y riesgo". Cortesía de Google Imágenes

No recuerdo de dónde me vino la manía (una más de las incontables que tengo) de tocar las cosas, no conformándome con verlas. El primer recuerdo que me viene ahora a la cabeza data de hace una década, cuando, en la Acrópolis de Atenas, me dio por manosear los cortes del mármol que las tantas veces recompuestas columnas del conjunto monumental dejaban entrever.

Frente al Lago Victoria, unos años después, me sucedió lo mismo. Aunque fuera, tenía que tocar el agua. Porque no me podía bañar.